sábado, marzo 5

He vuelto al Japo de Jorge Juan

...y a la barra de nuestro tugurio mítico, con nueva camarera (¿la hija del Japo? ...al menos tienen la misma cara pan, y, cuanto menos, miman con la misma elegancia la corteza de un limón), con London gin - Fever tree chupando de las carteras y la lluvia de un Madrid gris encharcando las aceras.

He vuelto a ver a la sirenita. Y sigue tan linda como siempre. Perdida en su laberinto y con todo el futuro por delante: Sé que el mundo le sonríe y que, pese al arañazo de las laparoscopias, ella no ha dejado nunca de nadar buscando la orilla de la felicidad.

Dos copas después, me traigo a casa mis apuntes en una servilleta de "provisiones matemáticas de pensiones" -omega menos x, para y contribuciones, referidas a las tablas de mortalidad y el tipo de interés legal-; y me traigo un paquete de chicles con signos de interrogación, y hasta una tarjeta de presentación, made in Comillas, con firma de niña y el dibujo de una sonrisa.

"Nosotros tenemos más pasado que futuro", me decía una eminencia en Ciudad Universitaria hace apenas unos días.

Yo, disculpe la soberbia, estoy encantado de mi presente: He vuelto al Japo de Jorge Juan. Y siguen sirviendo los mejores gintonics de Madrid.

(...aunque, para conseguirlos, siempre sea imprescindible la mejor de las compañías)

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