jueves, abril 19

Me jode (XXV): Bologna



Me jode despertarme a deshoras para viajar a la Emilia por trabajo y descubrir que, carajo de mí, ni aro, ni bebo, ni siembro, ni me derramo aquí, porque no hay Helenas en las Emis ni dermis de panteras que zapar...


que no vale nada el parmigiano si no me come la mano la morena al despertar, y que, quién quiere viajar cuando sabe que su destino favorito espera siempre, desnuda, en el sofá.

miércoles, abril 11

Envarracándome


Puede que venga de muy lejos. Hace unos años ya...

Mis padres no destacan por su altura física. Ni ahora ni el pasado. Yo, por mi parte, ya lo he dicho en otras ocasiones, nací con un evidente retraso hormonal respecto al calendario tipo del desarrollo físico juvenil occidental. Mezclar estos dos factores dio como resultado que, en el periodo habitual de crecimiento corporal, esa preadolescencia de estirones, vello y acné, mi cuerpo no respondiera solícito a lo ordinario, y, por ello, la preocupación de mis padres fuera progresivamente en aumento. "El niño no nos va a crecer". "El niño no nos va a crecer". "El niño no nos va a crecer". "El niño no nos va a crecer". "El niño no nos va a crecer". "El niño no nos va a crecer". "El niño no nos va a crecer"...

Por suerte, sin embargo, conseguí librarme del acné a los 20 (aunque, quizá para equilibrar, vello hay para regalar) y crecí -de forma tardía y acelerada, eso sí, con la consiguiente problemática articular y de fondo de armario-, crecí lo suficiente como para estirar piernas, torso, brazos, cuello, cara y nariz (particularmente nariz) hasta una medida estándar del total aceptable: un 1,80m de altura (por redondear, en realidad, me quedé a las puertas: 1,79). 

Cuánto le debo a mi genética y cuánto a mis hábitos, para que el deseo paterno/materno de mi crecimiento se cumpliera, es un enigma que no conoceré. Creo. Ahora bien, sí conozco, y muy bien, la rémora de aquellos polvos (los que generaron estos lodos, digo, nadie crea que me atrevo a exhibir la vida sexual de mis progenitores en este foro, por favor): Un endocrino de la total confianza de mis padres propuso una serie de medidas beneficiosas para mi estiramiento vertical: Nada de judo ni cosa que se le parezca en las horas extraescolares (duro castigo para una generación de barrio residencial y padres trabajadores en la que, a los 8 años, o hacías judo o gimnasia rítmica o ballet o te quedabas con tu abuela...); un huevo duro para desayunar (normal que hoy no me entre nada en el estómago de mañana); y, como mínimo, 10 horas de sueño continuado al término de la jornada. 

Esta es la clave: Un mínimo de 10 horas de sueño continuado al término de la jornada. 10 horas. De 24, no parecen tantas. Pero sí. Si tienes que ir al colegio y despertarte a las 7 de la mañana, supone que tienes que acostarte a las 9 de la noche, antes del telediario, vamos, antes de cualquier serie / película / concurso que al día siguiente comentan los niños en el patio, razón por la cual pronto decidí ubicar mi espacio lejos de lo audiovisual, creo. 10 horas... 10 horas que pronto se hacen pocas: ¿quién quiere despertarse un fin de semana antes de las 11? Eso pensarían mis padres. Y, por no joder, que siempre he sido buen chico, decidí dormir, ampliar mi tratamiento de choque contra el enanismo, dormir un poco más, ¿qué son, al final, 12 o 14 horas de sueño si la felicidad de tu familia está en juego? Y este ritmo va en aumento cuando decides estudiar en el turno de tarde; cuando estimas que la vida de noche es bastante más tranquila, interesante y escogida; cuando sales de currar de madrugada y sabes que no debes entrar en la cama antes de pinchar la rueda de la rutina de los días... 

¿Viene o no viene de lejos? Dormido me llamo y durmiendo nos encontraremos. Porque, al fin, esa es la conclusión de hoy: Que duermo, duermo y duermo. Y que tú estás ahí. De madrugada, empijamada y hecha un ovillo bajo el nórdico, demandando u ofreciendo un abrazo. Envuelta en una burbuja de calor y un dulce sudor de adormidera. Valiente, cuidadosa y diligente en la mañana para apagar el despertador. Entregada, paciente y hermosa en la mañana para despertarme con un beso y dejarme cinco minutos más. 10 minutos más. Una hora más... Consentidora, con un tazón y un zumo de naranja que me devuelven a la vida. Consentidora, con tu cuerpo despierto enredado a mi cuerpo dormido, para devolverme al mundo por la aduana de tu piel y tu saliva. 

Como deben dormir los dioses. Como deben despertarse los dioses. 

Como dicen en El Salvador: 

envarracándome sin solución de ti. 

Tú.


viernes, abril 6

Semana Tanta






...o tan poca, según y quién o qué lo mire.


En memoria de la Semana Manta 2011,

fotografía de la colección Sanctorum (1997), de JAM Montoya.

jueves, abril 5

¿Qué le pasa al arte?



- Venga, probemos con 'poli bueno - poli dadaísta'.


...

- Mira, pareces un buen tipo. Podemos solucionar esto. 
Oye, Lemme, tráenos un poco de café.

....

- ¿Ves esto? Es la hipoteca de Marc Zuckerberg... 
¿por qué está escrito en latín litúrgico?,
¿¿por qué son mis huesos tan pequeños??,
¿¿¿QUÉ PASA CONTIGO???
¿¿¿¿QUÉ COÑO PASA CON EL ARTE????


Los adoro: http://xkcd.com/

miércoles, abril 4

Hieródulo hetaro monógamo

"...¿no hemos visto que en el mundo moderno la prostitución y la monogamia, aunque antagónicas, son inseparables, como polos de un mismo orden social?, ¿puede desaparecer la prostitución sin arrastrar consigo al abismo a la monogamia?"



No lo sé, Federico, no lo sé... Sé que no es natural la monogamia. Sé que no es natural la prostitución. Sé que son constructos. Sé que son un invento humano...

...y hombres y mujeres de todos los tiempos y todas las latitudes han inventado para mal. Han escupido sobre sí. Han reproducido errores, fracasos y frustraciones. Han abusado y depauperado al hombre y a la mujer mismos. Han hecho de lo humano un contranatural saprótrofo de sus propios residuos...

...pero, entre toda esa maraña, existieron hombres y mujeres capaces de escribir, más allá de lo natural, construcciones lingüísticas hermosas, puentes hacia la perfección, a partir de distintos sistemas que, a medida que se vuelven más complejos, se alejaron cada vez más de lo instintivo... 

[aisthetikos]  

"... me ha agitado Amor los sentidos / como en el monte se arroja a los pinos el viento" (Safo); 

"En el principio existía la palabra y la palabra estaba junto a Dios, y la palabra era Dios. Ella estaba en el principio junto a Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada” 
(Juan de Patmos); 

"Yo sé quién soy y quién puedo ser" (Miguel de Cervantes); 

"Heard melodies are sweet, but those unheard / are sweeter..." (John Keats); 

"Yo es otro" (Arthur Rimbaud); 

"...porque la vida carece de sentido, hay que darle uno" (Albert Camus)


...y no, no lo sé, Federico. No sé si la monogamia puede sobrevivir. Si realmente es necesaria. Si realmente funciona. Si es una construcción antinatural viciada o si resulta que, sencillamente, libre de dependecias, es, otra vez, una obra de arte al alcance de unos pocos desobedientes.


Tuyo,
y, si no funciona, 
permíteme ser uno más de tus hetairos.

(Imagen: 'Hetaira', escultura de Moisés Huerta y Ayuso)



“Si no comprende la belleza, el hombre no comprende absolutamente nada. Es ella y solo ella la que nos salva, y en ningún caso es posible disociarla de la verdad”
(Michel Serres).



lunes, abril 2

NOCTURNO...

(...de fuegos artificiales, en medio del desierto,
recordando que hubo un tiempo 
en el que valía más el artificio que el telón).

((suerte que ahora baila conmigo entre bambalinas la primera bailarina del ballet))



Motas de luz inalcanzables zurcen
el manto de la noche en el desierto
desde que la nada alumbrara la noche perdida de los tiempos.

Como esas mismas extravagancias salpicadas en el vacío,
así siento explotar en la cima de una duna el corazón mío,
                                               aberración casual y compleja
                                               que espejea un todo fugaz:


Solo el recuerdo de la estrella que, en su viaje sideral,
alcanza mi pupila y la traspasa,

solo él,
el reflejo,
la ficción de lo que años luz atrás fue en otro punto de la tiniebla,

ensucia la imagen inmaculada que la prensa de la ausencia
imprime al cabo del día con negra tinta sobre la tierra.


Allí, víctima de mi debilidad, superado por el esfuerzo contra la arena,
esclavo ya sin honores al servicio del frío soberano como insustancial anacoreta,


tu Beso,

el labio templado y trémulo de la inocencia,
el blanco luminoso que incendia el páramo de aquel desamparo,
el astro inmediato que anuncia el hogar y el fin de la batalla,


Tu beso

artificio de luz
                        y fuego
en medio de la nada,
                        en el desierto…


                                               …where I was born:
                                              a black hole scratched by your fireworks. 


Belografía (Año II, mes II)

(Ejercicio de exhibicionismo a modo de prólogo 
para que nadie se lleve a engaño)

(Silencio) (...) ¡Chaaaas! (llanto histérico). Ba, ba, ba, ba... ¿poqué?, ¿¿poqué??, ¿¿¿poqué??? Ah... Palotes y 3x3. 9, ya lo sé. Hora de ir a dormir. Vacaciones en la playa, velas en enero y cereales hasta que pueda tomar Nescafé. El niño no nos va a crecer. Pegotito de nariz. One, two, three y un ai, bi, si, di, i, ef, lli... Complemento Directo. Islandia, capital Reykjavik. Una bici de marchas y la lista de afluentes del Guadalquivir. ¿Ciencias o letras? Intercambio de saliva a litros y litros de Cacique-Cola a las 10 en casa y párate un momento que tienes que disimular. Puedo escribir los versos más tristes esta noche, pero Carlota se quedará con aquel y la bala de Werther ya tiene destinatario antes de que llegue a su pupitre la notita que la puta profesora ha interceptado. Tabaco y juego de muñecas antes de dormir. Unas botas techno-ska. No, yo soy más de Extremo y de Sylvia Plath. La barba y la cuchilla. Parece que el niño sí creció: No tienes más que mirarle la nariz. Tiro porque me toca y te toca mi casilla. Juventudes Libertarias antes de aprender a mentir. Diluvio de hormonas. I’m bilingual, pero lo que quiero es tu lengua, y salir de casa, y no parar de reír. El primer polvo, la primera bronca y el suicidio como plan de futuro. Me siento nadie, de apellido ninguno. Muy bien, pero, ¿que si ciencias o letras? Habrá que ir a la facultad. Y no dejar de fumar, y cambiar el ron por la ginebra, y aprender a engañar a las tías buenas, y dar la vida por los colegas. Tercios de Heineken a 20 duros, yo no sé qué es eso del futuro y un “¿en qué puede ayudarle?” cubre los gastos del viaje del segundo París. Recuerdos de otro Interrail. Planes de boda que los dos patitos joden sin piedad. Órale wey, ¿qué onda? Las penas pasan con hierba y el tiempo pasa sin más. ¿Qué era eso de hacer el amor? Róbala un sueño, coño. Con un poco de suerte hasta aprendes a follar. Borges en el laberinto, la estantería llena de clásicos y tú perdiendo la tarde en el ordenador. Su teléfono comunica y tardo una eternidad en mandar un puto mensaje con este trasto del infierno que un pendejo llamó ‘one touch easy’. La crisis... ¿de los ventiqué? Curri por aquí y curri por allá... seis meses y da las gracias por firmar. No escribo para publicar. Escribo para ti. Y tú pasas de mí. Cabrona. Reinventarse y teclear. “Por lo visto”, leo, “uno puede declararse hombre”. No elegí mi nombre, pero firmo como ¿?. Hala, a deportes, quién te lo diría, ¿tu nombre era Ana María? Excuse, Mr. Hiddink, ¿how u feel...? Venga va, una de oposiciones, curro fijo y basta de preocupaciones. Empieza a empapelar tu casa, pesca pecados en el lago helado de los inviernos de Madrid, y ¿tienes algún plan?, ¿una de pintxos y txacolí? ...sí, y también aprender a madrugar, e ir a nadar y no decir siempre que sí... búscame cuando la luna mengua, niña, que quiero que tus labios ensucien mi lengua. Que... cuando maúlla la pantera, amanece en el jardín... Y de la caza al sueño, el camino pasa por ti. ¿Hay algún plan? ...bueno, siempre quedan brindis por los que brindar, y tengo suerte de no haber nacido en Irán. ¿Nos vemos esta noche, chikitín? En cuanto salga del curro saboreamos el caramelo amargo de vivir...  El lenguaje es una frontera. Acabo de contarte mi vida. Y no te has enterado de nada. O sí. Y qué. ¿Encantada?