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23 diciembre, 2014

Correspondencia sin conciencia

¡Ay, morena!, ¡qué lindo saber de ti!

Disculpa la tardanza en la respuesta. 

El otoño me pasó por encima la víspera misma de la visita al Escorial. 

Desde que vestí entonces las legañas saladas de la primera mañana, 
han pasado ya unos cuantos cafés y un buen de cigarros, 
comidas en familia, 
solsticios de infierno,
abrazos de postverano,
mediorgasmos,
cenas,
cañas,
colchas,
bañeras,
local de ensayo... 
y si a eso le sumas la compañía del tequila estufa 
que me escuda en la lucha contra el hielo
ahora que dice el parte oficial que nos arrancó el invierno 
y habrá que resguardar los besos para que no se resfríen, 
se me terminó de hacer humo el tiempo y no sé decirte siquiera quién fui.

Pero el hecho es que te volví a encontrar 
caminando con la punta de los dedos por la orilla de tu espalda, 
y allí te convoqué de nuevo, 
a ti, 
ese irreal que eres en el recuerdo de cada presente,
esa morena de los buenos vicios que encontré en el fin del mundo a las puertas de Filología...
y mucho hacía, 
mucho, 
que no repasaba tus ficciones, 
tus lunares desperdigados, 
las cartas escritas a pausas, tachones y premuras en la bandeja de tu correo capilar... 

que si, que ya era hora de escribir, lo sé.

Y, mira tú, se me puso el alma temblona. 

Será el frío que cae en Madrid. 
Será por eso de vivir. 
Será que algo del calor de tus muslos me calentó las tripas y me agarró el costillar, qué sé yo. 
Bueno, sí, 
sé que enero está ya ahí y que me viene encima un cinco hecho de tres y dos; 
que no podré comprar un boleto aún para desaparecernos 
aunque pienso seguirte allí donde aparezcas; 
y que, 
por el momento, 
es el momento quien manda 
y andamos con la bandera a media asta y las palmas encallecidas para levantar la enseña que nos ice en primavera como otro nosotros. 

Y es que dijo Enrique que una retirada a tiempo siempre fue una derrota. 
Y Joaquín dijo anoche que el pasado es la historia que nos contamos. 
Y digo yo que algo más será la memoria, 
pero no esta discordia que ni fuimos ni debemos ser. 
¡Ay, cómo pega el querer, bebido así a tragos largos!, 
¡qué kamikaze!, ¡qué lanzador de cuchillos!, 
¡qué baño compartido entre dos cuerpos hechos la misma espuma!, 
¡que jodida aventura es volver a la batalla 
y qué ardor me sube hasta la mirada para enfrentarla!, 
¡qué milagro sangrar para creer!, 
¡qué obra de arte creernos otra vez la misma sangre! 

Y ya, perdón,
que otro día será otro encuentro. 
Y nos quitaremos y nos pondremos máscaras mientras las lenguas de cada cual recorran pieles
y el tacto de mis rincones descubran el calor de tus interiores. 
Perdón, 
llámame grosero o descarado, 
pero ahora mismo eso es lo que salió del teclado 
y, antes de llamarte para el próximo abrazo, 
solo me sale empujar este recuerdo inmediato contra la pared, 
separarle las piernas, 
levantarle los brazos, 
y abrirlo a media altura 
en una secuencia de navajazos húmedos de esos que afilan gemidos imprevistos.

Qué pendejo, dirás... 
uno dispara palabras porque nunca fue amigo de las balas 
y sabe que las cicatrices que dejan los poemas son el orgullo de aquellas guerreras que apostaron su vida por la vida contra la barbarie. 

Y si no, 
di que esto fue un sueño, 
diré que nunca dije...

...y en otra nos vemos, pantera, 
cuando gustes,
cuando sea.
Ya. 

Un beso transcapitalino en diagonal 
hasta el centro mismo de la diana.

30 julio, 2012

Castilleando

Le dije, "¿A que te caso en un castillo, morena...?"


"...porque no hay más nobleza que la honestidad de tus maneras", seguí, "porque no hay misterio mayor que tus ojos de pantera, porque quiero dar tributo de por vida a tus caderas, porque son tus pechos sillares de ilustre cantera..."

"Calla, DORMIDO, espera," dijo entonces ella, "cásame donde quieras, en un castillo o sobre una única piedra: Yo ya sé que eres mi rey y yo tu reina".

"Si es que... ¡¡¡que te comía entera!! Esa es nuestra primavera, morena... Aysss... ¡¡y lo que nos queda!!: Que sepa la blogosfera que son los girasoles nuestra riqueza; que esos chopos son nuestra guardia armera; la ley, la que el firmamento entienda con sus soles y tormentas; que sepan que hacemos, piel con piel, cada día una guerra nueva; que tenemos la alacena llena de los únicos víveres que alimentan: tus besos, reina arriaca, tus besos..."

"¡Que somos ricos!, ¡¡como acto de amor resistimos, y amaremos como acto de resistencia!!"



22 julio, 2012

Síntomas de incosciencia (XXVI): Confesiones ficticias, amore



Roma no está fuera de mí, sino dentro de mí. Su febril dulzura, su campo trágico, su propia belleza y armonía... todo ello es mío, de mis pensamientos y de mis obras. Así describía Amedeo Modigliani su relación con la capital italiana, allá por los primeros años del siglo XX. 
En esa misma Roma, cien años después, vi yo por primera vez sus cuadros en una exposición temporal del Museo Centrale del Risorgimento, entre los restos no expoliados del anciano Foro, junto a la reproducción de la Loba -la etrusca y madre filántropa (algunos dirían "inconsciente") de los descendientes de Eneas-, y pared con pared con el esperpento del monumento a Vittorio Emanuele II. 
Allí compré una postal con este desnudo reclinado de Modigliani. Era un puente de diciembre y hacía mucho frío en Roma -Roma es así, muy fría o muy calurosa. Extrema. Adictivamente insoportable-. Frío como el frío que congeló el cuerpo de Jeanne Hébuterne en una carretilla la noche de enero en que se dejó caer de la buhardilla que compartía con Modigliani pocas horas después de la muerte del artista. Ese Modigliani bebedor y tuberculoso fue mi primer Modigliani. Anterior al Modigliani romano que se cruzó en mi camino aquella mañana de diciembre. 
Puede que en algún episodio previo y no recordado de mi adolescencia apareciera ya Amedeo, pero mi primer acceso consciente surgió en un libro de reportajes de verano, escrito por Rosa Montero para El País, sobre amores trágicos y legendarios en la historia Occidental. Cuando vi por primera vez, cara a tela, el lienzo de Modigliani en ese museo municipal de la cuesta de San Pietro in carcere, también yo creía en la lápida fría de la bohemia y también vivía el ocaso de una suerte de amor poco recomendable más allá de la inercia y de la carne. 
A las 6 de la mañana de ese mismo día había estado hablando con El Moisés de Miguel Ángel en San Pietro in Vincoli -un sacerdote me dejó pasar a la basílica con verdadera caridad cristiana, después de verme congelado en la plaza esperando que abriese sus puertas el templo a las 8:00, mientras él barría el suelo de la escalinata, antes de que llegaran turistas y devotos-. Frente a El Moisés descubrí que se puede hablar con ciertos seres no humanos: Hay quien habla con plantas, con animales, con el televisor... Yo hablaba en ese momento con papeles, piedras y telas. Y hablé con El Moisés con mucha resaca, como se habla con esos mejores amigos de las madrugadas. Horas antes había bebido demasiados caballitos de tequila mientras le contaba un cuentacuentos a Alice. Representaba en primera persona la historia de una pareja de narquitos mexicanos enamorados y muertos por el negocio, claro... Rondando los 20, no hay historias "de amor" sin tragedia. Y aquella noche lloramos mucho Alice y yo. Yo muy borracho. Ali muy sobria. Conscientes los dos de que aquello que habíamos llamado a-m-o-r había llegado a su fin. 
Y así se lo conté a El Moisés. Así creí que había gastado, después de dos oportunidades, cuanta leyenda sentimental tendría la opción de vivir: Tocaba, de ahí en adelante, un punto y aparte en el tránsito que, desde los 14, me había hecho volar de los versos de Neruda y Miguel Hernández hacia el francés de Rimbaud y Verlaine, con su bien de Werther de Goethe, el Don Juan byroniano, la llantina leopardiana y la belleza-verdad de Keats. 
Encontré en el desnudo de Modigliani otro Modigliani y otra nueva narración belográfica: En lugar de pensar en absenta, me dio por pensar en Brancusi; en lugar de encontrar a una prostituta mirando y exponiéndose a la transgresion, se me fue la cabeza a la línea perfiladora del Giotto, al color de las fieras y a cierta depuración que, mirando hacia atrás, puede ser uno de los impactos emocionales más potentes de los años que llevo dando vueltas por aquí. Claro que, sin apenas dormir, resacoso, sin fe en el mundo y después de confesarme ante una estatua de mármol de Carrara, no parece tan difícil construir un puente medio místico hacia cierta totalidad, arrancando en la diagonal que avanza desde la cabeza de la modelo, en la esquina superior izquierda del lienzo, para perderse a medio muslo en la esquina inferior: 
Desde entonces me vi, fuera del marco, haciéndole cosquillas a esta señorita en la cara posterior de las piernas, en ese valle que forma la unión del muslo con el gemelo, despacito, con la yema de los dedos, jugando en la cueva que se crea en la cara opuesta de la rótula... De ahí la sonrisa más que insinuada de la modelo en el retrato. 

"Dime, Pablo, ¿cómo cojones te puedes follar un cubo?", dicen que le preguntó Modigliani a Picasso una madrugada en París, a lo que el malagueño replicó, "¿Tú por qué me odias tanta, Amedeo?", "Te quiero Pablo, es a mí a quien odio". Ese es el odio que fui cultivando: Cierto nihilismo cínico. Cierta ironía destructiva. Cierta caída. / 

Harían falta un par de años de vuelta a Madrid para que una niña rubia reinventara una nueva leyenda, vacía desde el principio pero capaz de traer a las paredes de mi habitación aquella postal en una reproducción de 70x40cm. Fue en una retrospectiva del Thyssen y la Fundación Caja Madrid. Modigliani y su tiempo, o algo así. Traté de pintar un firmamento con pintura fosforescente en las paredes de mi habitación. Pero aquel odio cultivado había enraizado. La mentira comprometida era mi principio de acción: "Mentir a la nada, ese es mi único poder: ser un personaje. La verdad es que eres nada, pero una nada capaz de crear infinitas mentiras. Así que miente con elegancia, sé un compromiso". Eso escribía yo por entonces: pasé de adolescente romanticón embohemiado, a joven postmoderno y existencialista comprometido. El orgullo de la casa, vamos. Un tesoro: Etiquetado. Y Se acabó la rubia. 

Os confesaré algo. Por aquellos años me salvaron Sterne, Marías y Cervantes. Capitulé como poeta. Recapitulé. Fue el origen de un nuevo momento que, a fuego muy muy lento, tomaría cuerpo más allá del papel, las piedras y los lienzos. Más importante aún, al otro lado de los versos. Wilde sin frustración: Hay una posibilidad de hacer de la vida una obra de arte. Existe la posibilidad de hacer de la vida una obra de arte. Tenemos la opción de vivir felices. / 

El desnudo reclinado de Modigliani mira a la cama de mi dormitorio desde hace años. Esa reproducción veía diferentes desnudos reclinados y sudorosos en mi habitación cuando yo vi a la pantera por primera vez: Durante una exposición sobre el capítulo VI de la primera parte de El Quijote, ella se inventó un cuento que más de uno dio por real. "Bellezón... Qué cabrona más inteligente se esconde detrás de esa desconocida" -pensé. 
La verdad es que estaba hasta los cojones de escritores, poetas, musos y musas, por entonces. Con mis chicos, me declaraba NO-artista. En aquella vuelta a la universidad no había tiempo para hacer nuevas amistades en un mundillo que había caricaturizado en mi fuero interno. La extinción de la fe provocó cierto desplazamiento en el continuo temporal -que diría el Doctor Emmet Brown- y tuvo que pasar un año hasta volver a Verla. Un año hasta que un cigarro abriera la puerta a un nuevo pelotazo emocional. 
Y así fue. 
Así fue como empecé a hacer el amor con mucha más frecuencia que a hablar o escribir de amor. Así fue como follar no volvió a ser fallar. Así fue como, por primera vez en muchos años, una Mujer desnuda relevaba al desnudo reclinado del cuadro. / 

La modelo de Modigliani mira desde el cuadro en mi habitación hoy cómo cosquilleo la parte posterior de la pierna, desde el tobillo hasta el pliegue del culo, de una morena a la que regalo cada mañana el alma.
La obligación de ser feliz nació el día que, con Cervantes, Sterne y Marías, releí mi biografía con la intención de no morir ni matar en vida. Vaciarme fue con ella. /

Ahí sigue en la habitación "mi" Modigliani.
Roma es hoy mi familia.
La literatura un vehículo ocasional.
Y una relación sentimental el gran proyecto para hacer de la vida una obra de arte.

Perpetuar es despertar a tu lado, morena. La modelo no ha dejado de sonreír. Feliz. Porque la felicidad no está fuera de mí, sino dentro de mí. - escribió Modigliani - Su febril dulzura, su campo trágico, su propia belleza y armonía, todo ello es mío, de mis pensamientos y de mis obras. /

CODA: Mañana firmo en tu nalga izquierda. Pasado me pintas una flor en uno de mis lunares rojos. Al otro, invito a japo. Follamos. Fumamos. Recitamos. Cocinamos. Viajamos. Planeamos. Quedamos. Y así. Felices -una jodida obra arte-, nos vamos.


A Alice y María.
Y, sobretodo, a TI, que ya lo sabes.


18 julio, 2012

Lo normal es que pasen cosas

Sucede.
Suceden cosas.
Lo normal es que pasen cosas.

- "Morena, ¿estás vestida?"
- "Sí, claro... en casa, yo qué sé, con ropa fresquita..."
- "Vístete y prepara un cigarrito de esos de liar con picadura sorpresa. En siete minutos estoy en tu portal."

Un Civic cruza entonces Raimundo Fernández Villaverde mientras una mastodóntica Eva González con vestidito de flores dice en la fachada del Corte Inglés que "le encantan las rebajas". Semáforo en rojo. "¡A mí lo que me encantan son sus dos sonrisas, Eva!, ¡tú no has visto a esa morena!". Verde.

Quedan cinco minutos.

La tarde ha empezado en un local de ensayo: Un proyecto para un disco de 13 temas. La sección instrumental está casi terminada, y los chicos piden texto y voz. Pero nada de vocalistas: Un rapsoda. Eso sí, el previsible escritor y rapsoda exige ritmo. "Esto tiene que arrancar muy arriba, muy muy arriba... Es el pelotazo que te entra cuando le arrancas el primer beso a la morena, ¿sí?... y de ahí nos volvemos a la tierra... despacio, con una subida de tensión sostenida, muy despacio: sonidos y seducción elegante: diálogo contenido. Hasta recuperar el pinchazo de la intro y desde ahí ya no paramos, desde ahí hay que subir y subir y subir y subir... es un polvo, señores, es una estructura narrativa nacida de lo sentimental, una jodida búsqueda extática que nos sofoque, que nos haga sudar, que nos obligue a dejarnos las tripas, y subir y subir y subir y subir hasta lograr abrir un arañazo en la superficie del océano, para, allí, mientras vuelven a llenarse los pulmones y a cicatrizarse las heridas abiertas en las cuerdas del bajo y de la guitarra, dejar que el teclado llene el horizonte, que lo aleje y lo aproxime como cuando uno mira correr un río... cerrar después con los mimos del que regresa y, cuando parece que nada queda, una coda, una coda fuera de lugar, disonante, de a poco, de..." Todo eso sucede en un local de Vallecas. Entre caballitos de tequila y cerveza.
Y cuatro horas más tarde solo quedan dos minutos.

- "Morena, ¿estás?"
- "Bajo".

Y baja:
Aparece una amazona con la melena encendida.
Una sirena que trasmina la noche, desde el portal hasta el coche, creando olas en el aire con el movimiento del culo al caminar.

- "Guapa" - . Sonrisas. Un vestido hasta medio muslo. Escote recto. Hombros desnudos. - "Te llevo a la playa"
- "Quizá sea mejor quedarnos un poco antes... creo que estás un bocomorrasshoo"
- "A la playa, morenita, te llevo a la playa a deshacernos... que no puedo, que me rompo, que quiero romperte, beberte y deshacerte... que quiero batirte y batirnos, a hostias y a mordiscos, batirnos en duelo, primero, y batirnos después, entre las hélice del tiempo, batirnos hasta licuarnos y ser sangre de la misma sangre hecha una sangre sola... ¡¡FELICES!! Mira, escucha:"


Y suenan en el parque las risas. 

- "¿Por qué no vamos entonces a la casita a adorarnos, morenito?". 

Y sucede. 
Vuelve a suceder. 

Enciende el cigarrito aún en el interior del coche, y le regala el humo bañado en breves / leves caricias con los labios. "...pasa para mi casa que ya te tengo loco de amor..."; "y me pongo a jugar con sus braguitas rosas... aquí lo normal es que pasen cosas". El aire de la madrugada mueve los árboles frente a su casa. Él hace equilibrios en la acera y soporta su figura apoyado en la mano de la morena. No hay viento que pueda con ellos. 

- "¿Bailas?" 
- "Anda, pues claro". 

Y bailan. 
Y él le agarra el culo. 
Y bailan mientras bailan en torno a ellos las aceras. 
Y él le pide que le enseñe el culo. 
Y se distancia cuatro pasos. 
Y ella se levanta la falda, tan elegante como discreta. 
Y ahora son sus ojos los que bailan en la superficie cálida de esa piel revelada. 

Rebeldes. 
Desobedientes. 
Felices frente al desahucio que pretenden los amargados.  

Our yesterday (**)


Espera arriba la gata. Y un tinto de verano. Y un par de cigarritos últimos. -Secuencia impresionista: Un masaje con gel verde de aloe vera. La alarma para mañana. Los dragones del sueño. Las últimas luces de la ciudad. Dormir en un abrazo sobre una misma ilusión. Otro día más-. Ella podría llamarse Eva. Y él bien podría ser Adán. 

Porque las cosas pasan. 
Porque ella sucede. 

Porque Dormido quiere convenceros de que hay una revolución en marcha. De que se aproximan las casas. De que sonríen las caras. De que nadie ni nada va a devolveros privilegios absurdos de una sociedad (dicen) nacida para morir de consumo. PORQUE nada ni nadie puede robaros vuestro desnudo. Porque ser feliz no se piensa: no se planifica: no se estudia: no se construye: Se es. Y se es feliz como arma contra todo lo superfluo. Ser feliz... ser feliz... ser feliz... para que, cuando nos vean los infelices, los deshonestos, los envidiosos, los crueles, los vivos-muertos-y-consumidos, no les quede más remedio que sucumbir, presentar la rendición, extinguir sus linajes y dejar que vuelva a sonar la única canción posible en el viaje de una vida breve / leve... Como los besos, feliz viaje: 







**Pintura de una señorita "con acuarela en las venas": Anna Dart

11 abril, 2012

Envarracándome


Puede que venga de muy lejos. Hace unos años ya...

Mis padres no destacan por su altura física. Ni ahora ni el pasado. Yo, por mi parte, ya lo he dicho en otras ocasiones, nací con un evidente retraso hormonal respecto al calendario tipo del desarrollo físico juvenil occidental. Mezclar estos dos factores dio como resultado que, en el periodo habitual de crecimiento corporal, esa preadolescencia de estirones, vello y acné, mi cuerpo no respondiera solícito a lo ordinario, y, por ello, la preocupación de mis padres fuera progresivamente en aumento. "El niño no nos va a crecer". "El niño no nos va a crecer". "El niño no nos va a crecer". "El niño no nos va a crecer". "El niño no nos va a crecer". "El niño no nos va a crecer". "El niño no nos va a crecer"...

Por suerte, sin embargo, conseguí librarme del acné a los 20 (aunque, quizá para equilibrar, vello hay para regalar) y crecí -de forma tardía y acelerada, eso sí, con la consiguiente problemática articular y de fondo de armario-, crecí lo suficiente como para estirar piernas, torso, brazos, cuello, cara y nariz (particularmente nariz) hasta una medida estándar del total aceptable: un 1,80m de altura (por redondear, en realidad, me quedé a las puertas: 1,79). 

Cuánto le debo a mi genética y cuánto a mis hábitos, para que el deseo paterno/materno de mi crecimiento se cumpliera, es un enigma que no conoceré. Creo. Ahora bien, sí conozco, y muy bien, la rémora de aquellos polvos (los que generaron estos lodos, digo, nadie crea que me atrevo a exhibir la vida sexual de mis progenitores en este foro, por favor): Un endocrino de la total confianza de mis padres propuso una serie de medidas beneficiosas para mi estiramiento vertical: Nada de judo ni cosa que se le parezca en las horas extraescolares (duro castigo para una generación de barrio residencial y padres trabajadores en la que, a los 8 años, o hacías judo o gimnasia rítmica o ballet o te quedabas con tu abuela...); un huevo duro para desayunar (normal que hoy no me entre nada en el estómago de mañana); y, como mínimo, 10 horas de sueño continuado al término de la jornada. 

Esta es la clave: Un mínimo de 10 horas de sueño continuado al término de la jornada. 10 horas. De 24, no parecen tantas. Pero sí. Si tienes que ir al colegio y despertarte a las 7 de la mañana, supone que tienes que acostarte a las 9 de la noche, antes del telediario, vamos, antes de cualquier serie / película / concurso que al día siguiente comentan los niños en el patio, razón por la cual pronto decidí ubicar mi espacio lejos de lo audiovisual, creo. 10 horas... 10 horas que pronto se hacen pocas: ¿quién quiere despertarse un fin de semana antes de las 11? Eso pensarían mis padres. Y, por no joder, que siempre he sido buen chico, decidí dormir, ampliar mi tratamiento de choque contra el enanismo, dormir un poco más, ¿qué son, al final, 12 o 14 horas de sueño si la felicidad de tu familia está en juego? Y este ritmo va en aumento cuando decides estudiar en el turno de tarde; cuando estimas que la vida de noche es bastante más tranquila, interesante y escogida; cuando sales de currar de madrugada y sabes que no debes entrar en la cama antes de pinchar la rueda de la rutina de los días... 

¿Viene o no viene de lejos? Dormido me llamo y durmiendo nos encontraremos. Porque, al fin, esa es la conclusión de hoy: Que duermo, duermo y duermo. Y que tú estás ahí. De madrugada, empijamada y hecha un ovillo bajo el nórdico, demandando u ofreciendo un abrazo. Envuelta en una burbuja de calor y un dulce sudor de adormidera. Valiente, cuidadosa y diligente en la mañana para apagar el despertador. Entregada, paciente y hermosa en la mañana para despertarme con un beso y dejarme cinco minutos más. 10 minutos más. Una hora más... Consentidora, con un tazón y un zumo de naranja que me devuelven a la vida. Consentidora, con tu cuerpo despierto enredado a mi cuerpo dormido, para devolverme al mundo por la aduana de tu piel y tu saliva. 

Como deben dormir los dioses. Como deben despertarse los dioses. 

Como dicen en El Salvador: 

envarracándome sin solución de ti. 

Tú.


04 abril, 2012

Hieródulo hetaro monógamo

"...¿no hemos visto que en el mundo moderno la prostitución y la monogamia, aunque antagónicas, son inseparables, como polos de un mismo orden social?, ¿puede desaparecer la prostitución sin arrastrar consigo al abismo a la monogamia?"



No lo sé, Federico, no lo sé... Sé que no es natural la monogamia. Sé que no es natural la prostitución. Sé que son constructos. Sé que son un invento humano...

...y hombres y mujeres de todos los tiempos y todas las latitudes han inventado para mal. Han escupido sobre sí. Han reproducido errores, fracasos y frustraciones. Han abusado y depauperado al hombre y a la mujer mismos. Han hecho de lo humano un contranatural saprótrofo de sus propios residuos...

...pero, entre toda esa maraña, existieron hombres y mujeres capaces de escribir, más allá de lo natural, construcciones lingüísticas hermosas, puentes hacia la perfección, a partir de distintos sistemas que, a medida que se vuelven más complejos, se alejaron cada vez más de lo instintivo... 

[aisthetikos]  

"... me ha agitado Amor los sentidos / como en el monte se arroja a los pinos el viento" (Safo); 

"En el principio existía la palabra y la palabra estaba junto a Dios, y la palabra era Dios. Ella estaba en el principio junto a Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada” 
(Juan de Patmos); 

"Yo sé quién soy y quién puedo ser" (Miguel de Cervantes); 

"Heard melodies are sweet, but those unheard / are sweeter..." (John Keats); 

"Yo es otro" (Arthur Rimbaud); 

"...porque la vida carece de sentido, hay que darle uno" (Albert Camus)


...y no, no lo sé, Federico. No sé si la monogamia puede sobrevivir. Si realmente es necesaria. Si realmente funciona. Si es una construcción antinatural viciada o si resulta que, sencillamente, libre de dependecias, es, otra vez, una obra de arte al alcance de unos pocos desobedientes.


Tuyo,
y, si no funciona, 
permíteme ser uno más de tus hetairos.

(Imagen: 'Hetaira', escultura de Moisés Huerta y Ayuso)



“Si no comprende la belleza, el hombre no comprende absolutamente nada. Es ella y solo ella la que nos salva, y en ningún caso es posible disociarla de la verdad”
(Michel Serres).



27 marzo, 2012

Universo digital

  





Siempre lo he intuido. 

Desde muy pequeño. 

Creo. 




El sabor de las cosas pronto estuvo, no en la cosa misma, sino en mi dedo una vez mojada con él la cosa: Chuparse el dedo para saber a qué sabe lo tocado: Esa era la estrategia. Fiarse de las fronteras de uno para conocer la esencia de lo otro sin desarmarse. A cubierto. Protegido por la extensión de la mano. Y del antebrazo. Y del brazo. Lejos el corazón, la bragueta, el estómago y la cabeza, que es donde uno intuye, desde muy pequeño, que reside en esencia lo que uno es.

Y sucedió con el olor. Rascarse y oler el dedo para saber a qué huele uno. Hacer una bola de plastelina y oler el dedo y a ver a qué huele eso que podía ser esquemáticamente cualquier cosa... Y sucedió con la temperatura. Y sirvió para huir de lo que quema. Y para averiguar que es capaz el hielo también de quemar. Y para descubrir pronto que nada es tan diferente de nada, ni siquiera de sus contrarios. 

Y sirvió, mmmmmmmmmm, para darse gusto en la cabeza, en la barriga y en la bragueta... 

Y para revivir el corazón. 

Uno tras otro, los dedos... 


Y la intuición se hizo burocracia. Y, de ahí, realidad compartida. Porque fueron precisamente esos apéndices quienes decían que yo era yo en una ficha policial de control que, no sé si como acrónimo, lenguaje controlado o despiste galicista, me enseñaron a llamar "carné": Los demás, protegidos tras sus dedos, no querían saber de mí más que los míos. Perseguido por la ignorancia del ser, resultó que la identidad de mi cuerpo figuraba en ese espacio fronterizo y suburbial del extremo digital... el mismo espacio de donde nacen las cosquillas, el mismo puente hacia la creación de la palabra escrita, el mismo instrumento con el que sigo la línea de un texto impreso o exploro la geografía de tu cuerpo... 



((Por eso los buenos ladrones llevaban guantes negros de piel. Para ser invisibles. Y por eso las mujeres de la película esa de mamá de Sissí Caraperdiz cubrían sus manos bajo guantes satinados, a pesar de llevar medio pecho al aire bien embutido y levantado. No hacía frío, se escondían aquéllas para no mostrarse a quien no quisieran. ¿Será por eso el baile de Gilda tan erótico?, ¿desnudarse las manos proyecta mejor que ningún otro El Desnudo?))



...y ahora te meto el dedo en la boca y sé que soy tan parte de ti como tú de mis dedos. Te meto el dedo en la boca y lo muerdes y lo lames y averiguas a qué sé en la frontera misma de mi ser que es en ese instante tuya. Y, aún húmedo de ti, ese mismo dedo baja delineando el perfil inferior de tu labio, hasta la barbilla, hasta el centro del pecho después, hasta el ombligo, hasta tu coño humedecido también. Y lo meto dentro de ti hasta formar parte del centro mismo de tu cuerpo. Desde los límites del mío. Hasta el principio de ti. Y al salir, conocida la quemadura que eres al otro lado de la piel, te huelo y saboreo en la superficie de mi núcleo identitario. Y sé quién eres. Y lo sé en mí. Algo que faltaba. Algo que debía haber. Como siempre había intuido. Desde muy pequeño. En la frontera difusa de lo que aún soy y donde tú empiezas a ser. La única posibilidad de un nosotros. En un dedo. Creo.


21 marzo, 2012

Paisaje de un marzo otoñal

  

 


Cordilleras 
de hueso y piel, 
por la ruta 
de los cuerpos de luz, 


 

 




 en un día gris de tierra seca 
y dura 
por la A-1, 

mientras brotan en las cunetas 
calas blancas que se niegan 

a ser siervas 
-¡Ay, Marcela!-
en la sierra 
de Madrid.



 





Entonces,
en un momento inesperado,
un bosque de otoño 
me mira en marzo 
deshojándose 
desde tu labio


 



para evocar en lo más profundo de tu boca 
el lema de aquel muro bonaerense:
  
"Cambiaste el paraíso de Dios 
por el paraíso entre mis piernas"...





......................

y

sé

que

hice

cuanto

se debía

hacer

para

ser

tú

y




TU SANGRE

.....................................

14 marzo, 2012

Quiasmo

¡¡¡Mi amor...


              ...amor mío!!!


Y así, sin más, el verbo se hizo carne,
uno los complementarios,
y dos, la misma sangre:


¿quién dijo que la poesía no puede cambiar el mundo?


(cuando quieras, pobre ignorante, te paso un vídeo con dos amantes, 
a ver si el pluriverso es capaz de provocar un big bang?)

26 diciembre, 2011

14 estrofas

"Tú me sentenciaste.
Yo te ejecuté.
Y ahora los dos
nos sabemos
los pasos de este baile, mi amor,
los pasos de este baile,
los dos."

HACE FALTA UN ARAÑAZO.
Y hace falta echar en falta
los secretos de su falda
y el honor del kamikaze.

Los mordiscos falta hacen,
Y el licor del lacrimal,
Y la duda existencial,
Y un gran polvo de después...

...que hace falta alguna vez
batirse a muerte en la arena
- moreno contra morena,
pantera contra jaguar -;

sentenciar y ejecutar
a la tropa de sicarios
que ensangrientan los diarios
del amante traicionado;

y cavar un vaciado
que retrate lo que fuimos
mientras eran monorrimos
los versos de cada cual.

Hace falta un vendaval
que se lleve las cenizas,
hacen falta advenedizas
sospechas y siemprevivas

en la tumba del argiva,
para que renazca Heleno
aquel Don Juan 'el obsceno'
que ni diera ni encontrara
amor que fuera o soñara…
…amor que dicen real.




Y HACE FALTA UN ARAÑAZO.
Y hace falta echar en falta
el aroma que te asalta
ante una imagen feliz.

La orgullosa cicatriz
que exhibimos los heridos,
hace falta: Los aullidos,
las caídas, el pantano…

…y jugar después la mano
sin más trampa que la suerte,
transgrediendo del más fuerte
la ley y la resistencia

más allá de la experiencia,
hasta aquel fuera de sí
que justifica el existir
de este nosotros-a-dos.

Hacía falta el temor,
recordar viejos dolores,
esnifar negros humores,
desnudarse a arañazos…

…hacen falta los zarpazos,
y hace falta el ronroneo:
- “No quiero ser tu Teseo,
Ariadna”, te pedí,

“en verdad prefiero…” – “Dí!!!”
- “…prefiero ser tu Dioniso”.
Selló el labio el compromiso
y arrancó la caminata
hasta el Olimpo, mi gata…


…hasta el Olimpo.

19 octubre, 2011

Estribillo


Por tus venas / morena /
avanza mi saliva
por tus venas / morena /
fluyendo a la deriva
por tus venas / morena /
hasta alcanzar la isla
por tus venas / morena /
donde siempre he querido naufragar


06 octubre, 2011

...y me lo quería perder

Es una moñada.

Pero es que me he planteado seriamente
el suicidio en esta tarde mortal de curro.

Y no me iba a tirar por la ventana sin una última carta.

Es una moñada.

Y es para ti.




"She's not coming home tonight...

TIME IS NOTHING BUT A LIE IF SHE'S NOT COMING HOME TONIGHT"

(No vendrá a casa esta noche...
el tiempo no es más que una mentira
si ella no viene a casa esta noche)


Lourdes Hernández, Russian Red.




30 septiembre, 2011

κυων

Dicen que dijo Antístenes el meteco,
"quien conoce el nombre, conoce la cosa".



A su lado,
echando un Johnny,
cigarro tras cigarro,
me lo recordó el otro día:

"¿Sabe, maestro?", respondí, "si eso es cierto e invierto el epigrama,
conocer a la σκύλα, fue escribir un diccionario"


28 septiembre, 2011

Números


En el mundo existen 1.400.000.000 de mujeres
que aspiran a arrojarse a los brazos de 1.400.000.000 de hombres.

Estar orgulloso de haber conseguido seducir a algunas centenares de ellas
es tan estúpido como alardear de respirar y digerir.

Dino Segre, Pitigrilli.


Y, oye, qué bien me entra el aire y qué rica me sabe la comida desde que has desechado a los 1.399.999.999 hombres restantes para dejar que me arroje yo a tus brazos.


** Viñeta de Dave Parker **

26 septiembre, 2011

Toca cosechar manzanas...

...que arranca el otoño y por las noches refresca...


"El otoño es tuyo", dice una modelo en la fachada del Corte Inglés de Castellana.

Me quedo con este otro mordisco...

Enlace
aunque no hay duda, morena, de que

"Mi otoño es tuyo".



23 septiembre, 2011

Nos sobran los motivos

(Versión versus Sabina)

Este ahora es un 'siempre jamás',
este 'madrugar' brinda por maitines,
esta lumbre vislumbra tus confines,
este muerto renace en tu sofá...

Esta Sibila augura sus favores,
esta aventura es de las bienqueridas,
esta carta propone una partida
de órdagos a muerte y sin faroles...

A esta lanza, directa al corazón,
no voy a permitirle una evasión
sin que antes me consuma el costillar:

Este jaguar apuesta por panteras,
este mordisco muerde tus caderas,
este poeta está dispuesto a amar.



...donde habita el presente inmediato,
su futuro insensato
y el jarabe para ser feliz:

el primer día de los días que quedan por venir...