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31 agosto, 2011

Permutaciones del fin y otros números

N.I.F. = Letra G, como consecuencia de la aplicación del módulo 23, es decir, el resto obtenido de la división de la suma de las cifras de mi DNI -50 (5)- entre 23 (5): 4 y, del 4, por asignación, la G.

(A)fin = 37 o 73. Primos que se saben 1. Soy, por nacimiento, un 3; sumado al 4 del algoritmo administrativo, es un 7 lo que resulta: 37 o 73. Dos que son uno, independientemente del orden, 'normales' o del revés.

(S)nif = Tres sietes han abierto en la piel los zarpazos de la pantera: Cuando llora el jaguar, tiembla la selva.


Acaba el número de Augusto. Aplausos.

El FIN es solo un área de descanso del infinito.

El infinito es un 8 tumbado y, al despertar, un 3 y un 5.


Fin, NIF, afín, snif, snif, snif... Mí número de identidad es una G,

de greguería galgueña, de galimatías gutural, de galopada gourmet:

Soy el gamusino que te busca porque solo existe cuando está contigo.



(full of Ned's stuff: The End) -o no-.

05 agosto, 2011

Escribe un comentario

Siempre he sido más de Batman,
It's Ferio's fault,
para mí, John.


Dado mi asumido déficit dialéctico para con ingenios y CIs de su altura-barra-anchura, permítame comentar por puntos y no desfallecer en un párrafo eterno:

- Evite resfriados estivales y rompamos el eterno retorno terracero de preguntas obvias seleccionando un grupo de amistades con su correcto equilibrio afecto-partido-inteligencia, y, por qué no, incrementando su dieta de vitamina C y subiendo el aire acondicionado hasta los 24 grados centígrados, que, al fin y al cabo, es verano, y no ha elegido usted vivir en Siberia.

- Con sinceridad, desde un punto de vista crítico contemporáneo, su versión paralela del mito de Spiderman podría haber llegado a ser un referente de esa pedantería que llaman la ‘novela gráfica’, y un símbolo existencialista pop estadounidense, con muy poca probabilidad de haber sido aceptado por DC Comics y, por ende, asumido en el imaginario cultural que nace, cómo no, de la dinámica económica del consumo múltiple y uniforme en occidente.

- A mí la carne me gusta poco hecha. Y aunque este comentario no añade nada necesario y está cerca de ser un simple ejemplo de gratuidad exhibicionista, esa simpleza ha sido el resultado de la catarsis cognitiva engendrada en la lectura de su cuarto párrafo. Ah, segundo exceso asociativo: “Doble o nada-, o lo aceptamos todo, o es que todo es mentira”, verso ajeno de la estantería memorizado.

- Carne a la plancha con cava para cenar. El cava ya estaba abierto y no merecía tal apelativo. Fíjese que creo que en el fondo somos felices. Y hasta afortunados. Y que eso no implica que nos frustre la falta de cambio y que nos sonriamos pensando en que, al menos, en el Ministerio de Interior se resuelve un pequeño triunfo momentáneo: Por ahora, todos somos sospechosos para el sistema. Es verano y en mi comunidad sangra el deseado puto silencio, con el intermitente navajazo de una voz infantil llamando a gritos a su “papaaaaaaá”, mientras el susodicho responde automática e inútilmente con un “duérmeteeeeee”.

24ºC. Bien (ejercicio metablogósférico). Chimpún.

06 julio, 2011

Piazza Campo dei fiori

Sobre Giordano Bruno
y el rollito heliocentrista.

...no había redención sin servil observancia,
la ciencia era una lanza allí donde ardió su voz
y no era digno de dios dejar a sus criaturas
perdidos en sus dudas girando en torno al sol...

Allí que hoy es aquí, aquí donde me alcanza
brindar con la esperanza de saberte feliz,
de no perderte nunca, y aprender a abrazarte
sin manos con puñales ni besos de cicuta:

Entender al fin que mi vida
gira en torno a otras vidas
y que tú, niñita, eres un sol.


27 junio, 2011

Solo sé hacerlo así: SORAASOR

TODO SE ESCONDE DETRAS
EN EL CENTRO DEL ENUNCIADO MISMO
QUE TRATO DE CONVOCAR
URDIENDO UNA VICTORIA
INOCENTE CON SU DERROTA
ESPERANDO EN EL PATIO DE ATRAS
ROBATE EL CENTRO DEL MISMO ENUNCIADO
ESTE OLVIDO QUE BUSCA RECORDAR




08 abril, 2011

Avatar pareidólico

(A mi rubita, por su melena morada

y por saber a qué sabe mi sangre)


La sonrisa de los solos no es un gesto: Es una declaración de intenciones. Inmersa tras el enrejado del laberinto, la satisfacción sin destinatario del náufrago genera círculos concéntricos sobre el pantano de los hechos. Su libertad es la voluntad de seguir participando en la tragedia: la sonrisa del solo ambiciona el monólogo cómico que cierre su pieza.


........


Diseñó su avatar para caminar por las aceras sin confundir las fechas ni las caras, para apurar los tiempos sin quedar atrapado en el mecanismo del reloj, y obtener el visado afectivo necesario para residir sin prejuicios en el imaginario de sus semejantes.

Parecía sencillo... redibujar las formas de su apariencia en un orden matemático elemental, computar la localización de sus lunares, traducir a un código comprensible para el sistema la puntualidad de su incertidumbre o la sed secuencialmente irracional con que busca arañar...

Los demás se plegaban al procedimiento de autocorrección. Los demás creyeron suficientes 16 millones de colores para el universo y un multiyo definido dentro de los parámetros estilísticos del escenario. Los demás se agruparon en comunidades de vida efímera, intercambiando pseudónimos y excusas de interacción con el límite bien definido en el factorial de 3: variedad uniformada con un combo de opciones para definir lo genuino del ser.

La rebeldía tiene efectos secundarios: su avatar generó pareidolia: Todos veían en su par el origen mismo del modelo: Imposible. Se achacó el error a la mala fortuna de alguna anomalía y pronto se despreocuparon. La novedad se volvió obviedad y perdió su interés: El secreto quedó oculto...


...y así, su libertad es la voluntad de seguir participando de la tragedia. No cree en lo factible y, al despertar, confía solo en la sensación que genera su paladar con el primer sorbo de un Herradura añejo de contrabando. La sonrisa de los solos no es un gesto: Es una afirmación de militancia en la vida.

19 marzo, 2011

"¡En otra parte y muy lejos! ¡Demasiado tarde! ¡Y acaso nunca!"

Un gendarme observa una enorme mancha de sangre sobre el adoquinado de la Place duTertre. El contraste del blanco y del negro en la portada del Petit Journal le da un tono aún más macabro a la escena: Dos muertos, un policía y un asesino, se han abatido el uno al otro durante la mañana en un rincón de la colina de Montmatre. Yo le conocía. Yo, en realidad, estaba enamorada de él. Sobre esta mesa de la taberna de Antonie, descansa arrugado el diario de hoy, impregnando el aire con el polvillo de esa tinta barata que tatúa la yema de los dedos según avanzan las secciones. La portada de la edición vespertina del 31 de agosto de 1967, será la comidilla de París: M. Laplace, uno de los inspectores más reputados de la ciudad, un auténtico azote para el hampa de Pigalle, el “perro” que más mordiscos ha repartido y que más ratas ha enrejado, ha caído en una de esas operaciones que los panfletos llevan siguiendo desde el verano. Mucho se especula pero, lo único que se puede confirmar hasta el momento es que al “hombre de bien” se le escapó la vida al mediodía por un agujero en el pecho, abierto con una bala similar a la que él mismo disparó para abatir al presunto “asesino de poetas”. Tres poetastros, un par de dramaturgos y dos jóvenes aspirantes han ido cayendo de la mano del muerto. Poco importa en el Hotel De’Ville el futuro segado de esos escritorcillos, pero, se da la coincidencia de que Laplace, de orígenes campesinos, venido a más hasta asumir los casos más escabrosos de la Gendarmerie parisina, con sonados éxitos, amplificados por la prensa sensacionalista, de que Laplace, digo, acostumbraba a frecuentar la compañía de Baudelaire. Eligiendo esas víctimas, el asesino parecía tirar su dardo voluntariamente sobre el orgullo de Laplace y, después de siete intentos, acertó en el octavo. Laplace muerto y, muerto el asesino al mismo tiempo, se acabó el folletín. Solo quedan dos cuerpos.


“…en las honduras del Infierno, donde, vencido, calladamente sueñas”… Sí, yo también aprendí las Letanías de Satán de M. Baudelaire como si fueran la oración de mi credo. No sé demasiado, y tuvo que ser el poeta quien me abriera los ojos... No es que desde niña fuera distinta, no, sencillamente, desde niña, he sido. Fue mi voluntad desde muy pronto no esconderme, no saberme cómo debía ser sino, sencillamente, cómo me habían nacido: Mujer sin vocación maternal ni servil, con el instinto insano de vivir, sin ángeles ni celosías, sola, pues, para tratar de no traicionar lo que el pulso me dicta: Soy. Y ese es mi castigo. M. Baudelaire solo me dio una pista cuando estaba perdida. Se ha escrito tanto calificando biografía e Historia como un camino, como una ascensión incluso, que aceras y púlpitos se llenaron de hombres inventando el progreso y el horizonte. La vida, en verdad, es apenas una caída en vertical, en la que no queda más que maravillarse con la belleza que surge en torno sobre las paredes del precipicio. Laplace y “el asesino de poetas” han dejado su firma en el cañón, se han despedido y son solo éso, firmas en el itinerario del salto.

-“Antoine, deja aquí una botella”-, dejo el sombrero a un lado, el cabello rubio suelto sobre la cara, lleno el vaso y, concluida la dinámica que repetiré esta noche hasta que prendan mis vísceras, alzo la copa. Por ti. ...no, no es fácil enamorarse si te conoces. Esa es la clave. Puede cualquier idiota encontrar el amor en un café tejido a una voz sugerente, en un gesto, en el pasado dibujado con la palabra “éxito” o en un conjunto de ropa elegante. Amor es proyección, desde ese punto de vista... y así llevamos cosido a la frente al “hombre de nuestra vida” desde antes de despertar siquiera al sexo: El amor es, entonces, mantener cerca al hombre o a la mujer que nos hubiera gustado ser.

Él era sistemático en todas las facetas de su vida, no demasiado buen estratega pero, un grandísimo jugador en las partidas del día a día. Era un punto cobarde, algo tímido y muy, muy observador. Creció de la nada hasta escribir su nombre en los periódicos de la capital del mundo y yo me enamoré de él hasta modelarme como nunca siquiera había imaginado antes que podía hacer. Se ha ido porque su plan estaba por encima de mí. Quería salvar su nombre en las páginas de la eternidad y, para protegerme, me dejó fuera del único tiempo real: nuestro presente. Con una voz de tabernero en el Olimpo, Antoine acaba de anunciarme su muerte. Un tiroteo junto al Lapin agile a plena luz del día.

Te salió mal la jugada, has llegado al final del precipicio y la historia solo te recordará con un sobrenombre efectista en las hemerotecas del mundo: “El asesino de poetas”… Mañana pondrán su nombre a una calle y Paris saldrá a llorar el féretro de Laplace, pero tú, Charles, tendrás tus injurias y el odio que buscaste germinar, serás solo un famoso asesino de temporada a lo largo de la caída.

Atempero el frío de tu ausencia con una botella y una carcajada.

Adiós, amor, debería haberlo predicho cuando me apuntaste con la mirada: Elegías el silencio, y ese es tu punto de llegada.

17 marzo, 2011

Un, dos, tres: DUERME


Un jarabe se esconde en mis rebajas,

igual que en

Manuel Becerra (U) muere una cebra

harta ya de sentirse La rayada:


Factorial de 15 en la misma mesa.

Anudados los primos

entre dos meñiques y dos cigarros,

cuchillo y presa,

bebida y vaso.


Nada saben las cartas. Nada saben las manos:


Y nos dice Bolaño,

“He sido cordialmente invitado

-un día después de Muertos-

a formar parte del realismo visceral”.


Grite, tigre, sí: GriTe:


Presentes dos presentes,

¿a quién le cabe pasado o futuro?

Presentes reincidentes,

¿quién reniega del humo?

Ausente lo consciente,

este verso, es tuyo:


______________



...mmmmmmmmm...