01 agosto, 2011

A(u)gusto

"El bufón baja a la calle, ocupado, ocioso, embadurnado-embadurnador, mudo en su clamor, violento para nada. Ya no hay límites, así pues, tampoco transgresión. Queda la burla".
"Retrato del artista como saltimbanqui", Jean Starobinsky (abada, 2004)



"El augusto usa disfraces extravagantes y coloridos que nunca le quedan a la medida, siendo muy grandes o extremadamente estrechos. Por lo regular calza unas zapatillas enormes y una redonda nariz roja. Es crítico, mordaz, rebelde e ingenuo. Hace el papel de tonto y siempre se tropieza y recibe golpes por parte de su compañero. Claro está que esa ingenuidad, esa estupidez del augusto, es premeditada, estudiada y debidamente planeada, para hacer la contraparte del clown, ese payaso inteligente y de apariencia un poco solemne frente al desaliño de su desgualetado compañero de escena. Aunque también es común que el augusto se dé sus toques de caballero dandi portando unos guantes blancos... (...) El augusto es el perdedor en tanto que el clown es el ganador. Si ambos se disputan un balde de agua, o un pastel, siempre el augusto termina emparamado o con la cara embadurnada de pastel."

Historia de los payasos


Arranca agosto:
yo te embadurno,
tú me embadurnas,
¡Embadurnémonos!


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