miércoles, diciembre 31

Salmo

Por tu palabra se amoradaron los cielos,
por el aliento tuyo, se alzó el ejército de mis dedos contra el beso no dado.

Por tu labio, morena, fue la guerra,
por el sudor y los zarpazos, llenarónse de gemidos los océanos

y en ti, cántaro encarnado y trino,
cavó nuestras trincheras la saliva
por defender la utopía de una redención.


Ahora que sí

aún puede ser sí







Ven
y tómalo



domingo, diciembre 28

Pues eso


Estas continuas referencias intertextuales que relacionan contenidos y referencias no hacen sino generar un espacio abierto, lleno de ruido constructivo y destructivo, donde emergen significados dispares para potenciales lecturas pertinentes o aberrantes. Proyecto Nocilla sería entonces, desde esta perspectiva, una imbricación de remakes o already-mades (como propone felizmente Abigail Solomon-Godeau en referencia al uso de la parodia postmoderna [ctd. en Hutcheon, 1993, p.187*]), que se relacionan de forma crítica, burlona o deferente con los originales para proponer nuevos sentidos que nazcan de aquel vínculo sinergético entre causas disímiles. Proyecto Nocilla, como ya se ha dicho, avanza en su mismo proceso de construcción y en ese devenir invita a revelar significados entre las partes y en la relación de éstas con sus hipotextos y textos aludidos para, al mismo tiempo, rebelarse contra una visión modelada, lineal y lógico-causal de la realidad, en beneficio de una interpretación caótica potencialmente creadora de orden. 

Ahora bien, esa confianza en la generación espontánea o mediada de significado se rebela igualmente contra el descreimiento absoluto del postmodernismo más radical para, en consonancia con el neopragmatismo filosófico, encontrar la justificación del sentido en la interrelación consensuada de subjetividades y la construcción posible de una identidad siempre en movimiento. No se puede hablar de una propuesta ontológica de lo ordenado, sino, al modo de Prigogine, de una forma de representar el orden como estados entre el equilibrio y el desequilibrio, que encuentran su sentido en un contexto y un momento particular, sujetos a una deriva constante de readaptación irreversible, o, en el caso exclusivo del texto, a accesos y vínculos semánticos alternativos, quitándose de encima toda importancia a través de lo serio-paródico: Partiendo de la parodia postmoderna en la que "la vida que retrata ha perdido toda su dimensión autónoma y se convierte en subordinada al arte, al signo" (Pozuelo Yvanos, parr. 12**), Proyecto Nocilla y su propuesta laberíntica de remakes termina volviéndose sobre la esencia misma de la parodia para subrayar la propia artificialidad de su naturaleza, su ser signo y "no vida auténtica": Se ríe de sí misma para instalarse en el mismo espacio que sus hipotextos, se sabe artefacto y, al fin, renuncia a cualquier metafísica más allá de la pastosidad de la crema de cacao de Nutrexpa porque, como escribe el narrador en el epílogo de Nocilla Experience (p. 377), "no es que la teoría y la vida estén mal, es que no tienen nada que ver". 



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* HUTCHEON, L. "La política de la parodia postmoderna". Artículo. Trad. Desiderio Navarro. La habana. Criterios, edición especial de homenaje a Bajtin. jul. 1993: pp.187-203. Web http://www.criterios.es/pdf/hutcheonpolitica.pdf

** POZUELO YVANCOS, J.M. "Parodiar rev(b)elar". Artículo. Biblioteca virtual Miguel de Cervantes. Alivante. 2007. Web. 


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...no es que la teoría y la vida estén mal, es que no tienen nada que ver. 

Y ambas divierten y reparten hostias a partes iguales: ¡a jugar! 


jueves, diciembre 25

Curso de idiomas

Dos chinazos en la misma horizontal me miran con las cuencas vacías
desde la esquina del mantel apalestinado en rosas que cubre el cristal de la mesa baja donde bebo el café de mañana.

Me amanece al mediodía con uno de esos soles de invierno que disparan chispazos de hielo en la terraza, y así, como quien no quiere la cosa, llega en una vuelta de reloj la sobremesa de tequilas de un 25 extraño sentado frente a la misma mesa y esa mirada misma:

dos agujeritos en el bordado,
escrutando,
vacíos,
al otro lado de las legañas y del silencio,
sobre el colchón acústico del Spoti',
cómo los miro yo.
_____________________________

Nunca, desde muy pequeño, me gustó ver a los demás con la mirada perdida.
Quise intuir que era un desnudo en público poco decoroso y abierto a la exhibición de la propia fragilidad, un espacio involuntario al que me sentía de algún modo no invitado:

Cuando alguien con los ojos abiertos, pensaba, se dedica a mirar hacia dentro,
olvida que puede haber otros que, desde fuera, le miren en ese mismo momento
y que, contra su propia voluntad,
encuentren la puerta abierta hacia esa convivencia sin defensas que encara a uno consigo mismo.

Ya entonces me prometí no mirar jamás al vacío.
No mirar hacia dentro.
No mirarme.
Darme por otro.
Y así, igual que harías con cualquiera, tocarme y hablarme, nada más.
Que fuesen las palabras y el tacto quienes levantaran el puente de la relación conmigo:
Explicarme y responderme,
contarme y discutirme,
insultarme,
consolarme,
justificarme,
reconocerme,
aprenderme...

pero han pasado los años y esos amigos invisibles que viajaban conmigo
son cada vez más aristas de un uno mismo que apenas sé quién es.
Han pasado los años y descubrí lo contingente del decir,
lo incompleto de la palabra,
la imposibilidad de saber.
Y, quizá por ello, entendí lo decisivo del mirar.
Ese mirar de los enchufes,
de las enormes pupilas de la familia de cíclopes que habitan la vitrocerámica,
de los ojos ancestrales con los que mira la gata,
de las miradas esquivas que atienden impertérritas en los retratos que cuelgan de la pared,
de los ojos entintados de la figuras que se imantan contra la nevera,
de las gotas que han quedado adheridas a los cristales,
de los arabescos en negro estampados en el blanco de las sábanas,
de las espirales en arcoiris del vaho del espejo,
de las dos rótulas familiares que me buscan sentado en cuclillas...

todo eso que mira en silencio cuando miro
y que aún me mira cuando yo no veo.

Mirar.
Sin palabras.
Mirar.
Y saber que no,
que no hay combinación lógica de saberes que expliquen las miradas.
Que es otro lenguaje al que renuncié desde bien pequeño y para el que no hay diccionario ni gramáticas.

__________________________________


Suena la BSO de Amelie en Spotify y decido cubrir los ojos del mantel con un paquete de tabaco.

Está cayendo el sol por el horizonte del bloque de viviendas que se levanta frente a la terraza.

Y voy a mirar fotografías.
Voy a mirarme, desnudo.
Voy a violar mi intimidad.
Voy a pasar el día sin decir una sola palabra.

He empezado el nivel básico de este idioma que,
paradójicamente,
llamamos Soledad.


Vamos a ver adónde me llevo.


Envarracado


La única duda razonable
es dudar
de la razón
a cada instante.


Mentiras comprometidas
para materializar la verdad de la belleza
durante el gesto violento
de un solo parpadeo.



martes, diciembre 23

Correspondencia sin conciencia

¡Ay, morena!, ¡qué lindo saber de ti!

Disculpa la tardanza en la respuesta. 

El otoño me pasó por encima la víspera misma de la visita al Escorial. 

Desde que vestí entonces las legañas saladas de la primera mañana, 
han pasado ya unos cuantos cafés y un buen de cigarros, 
comidas en familia, 
solsticios de infierno,
abrazos de postverano,
mediorgasmos,
cenas,
cañas,
colchas,
bañeras,
local de ensayo... 
y si a eso le sumas la compañía del tequila estufa 
que me escuda en la lucha contra el hielo
ahora que dice el parte oficial que nos arrancó el invierno 
y habrá que resguardar los besos para que no se resfríen, 
se me terminó de hacer humo el tiempo y no sé decirte siquiera quién fui.

Pero el hecho es que te volví a encontrar 
caminando con la punta de los dedos por la orilla de tu espalda, 
y allí te convoqué de nuevo, 
a ti, 
ese irreal que eres en el recuerdo de cada presente,
esa morena de los buenos vicios que encontré en el fin del mundo a las puertas de Filología...
y mucho hacía, 
mucho, 
que no repasaba tus ficciones, 
tus lunares desperdigados, 
las cartas escritas a pausas, tachones y premuras en la bandeja de tu correo capilar... 

que si, que ya era hora de escribir, lo sé.

Y, mira tú, se me puso el alma temblona. 

Será el frío que cae en Madrid. 
Será por eso de vivir. 
Será que algo del calor de tus muslos me calentó las tripas y me agarró el costillar, qué sé yo. 
Bueno, sí, 
sé que enero está ya ahí y que me viene encima un cinco hecho de tres y dos; 
que no podré comprar un boleto aún para desaparecernos 
aunque pienso seguirte allí donde aparezcas; 
y que, 
por el momento, 
es el momento quien manda 
y andamos con la bandera a media asta y las palmas encallecidas para levantar la enseña que nos ice en primavera como otro nosotros. 

Y es que dijo Enrique que una retirada a tiempo siempre fue una derrota. 
Y Joaquín dijo anoche que el pasado es la historia que nos contamos. 
Y digo yo que algo más será la memoria, 
pero no esta discordia que ni fuimos ni debemos ser. 
¡Ay, cómo pega el querer, bebido así a tragos largos!, 
¡qué kamikaze!, ¡qué lanzador de cuchillos!, 
¡qué baño compartido entre dos cuerpos hechos la misma espuma!, 
¡que jodida aventura es volver a la batalla 
y qué ardor me sube hasta la mirada para enfrentarla!, 
¡qué milagro sangrar para creer!, 
¡qué obra de arte creernos otra vez la misma sangre! 

Y ya, perdón,
que otro día será otro encuentro. 
Y nos quitaremos y nos pondremos máscaras mientras las lenguas de cada cual recorran pieles
y el tacto de mis rincones descubran el calor de tus interiores. 
Perdón, 
llámame grosero o descarado, 
pero ahora mismo eso es lo que salió del teclado 
y, antes de llamarte para el próximo abrazo, 
solo me sale empujar este recuerdo inmediato contra la pared, 
separarle las piernas, 
levantarle los brazos, 
y abrirlo a media altura 
en una secuencia de navajazos húmedos de esos que afilan gemidos imprevistos.

Qué pendejo, dirás... 
uno dispara palabras porque nunca fue amigo de las balas 
y sabe que las cicatrices que dejan los poemas son el orgullo de aquellas guerreras que apostaron su vida por la vida contra la barbarie. 

Y si no, 
di que esto fue un sueño, 
diré que nunca dije...

...y en otra nos vemos, pantera, 
cuando gustes,
cuando sea.
Ya. 

Un beso transcapitalino en diagonal 
hasta el centro mismo de la diana.

...ardiendo


Me acosté helado.

Y me desperté a tu lado...


lunes, diciembre 22

Me lo dijo una porteña...



...mienten, mienten todos los profetas de la humanidad: 

No es el amor el que motiva al mundo, no es la esperanza, no: 

Es el deseo. 

El deseo es lo único que persiste. 

Lo único que renace desde las ruinas como un mutilado abriéndose camino entre los escombros de una ciudad bombardeada.

Es el deseo con su fuerza magnética, con su breve tempestad quien nos arroja siempre a un destino final de soledad y espanto.


Y tuve entonces, a oscuras yo con mis pocas luces, la fortuna de responder:


...cuídate de las mentiras, morocha, 
que algo late en las palabras del profeta:

El deseo es un instinto y hubo quien supo ser dios para alumbrar obras de arte.

Que no, que no es arte el pigmento o la línea, 
la palabra o el sonido, la piedra o la luz, 
arte es ese amor que, más allá del deseo, 
vence al tiempo y vuelve eterno lo accidental. 


Buenas noches, - dijo Soledad.


Buenas noches, linda - dije -, que te venza el sueño 

y en sueños venzas 

el miedo

al deseo

de amar.  


martes, diciembre 16

Redemption


Que la vida
es
una caída,

un arabesco
ingrávido
a la deriva,

alguien lo revelaría
antes que yo;

que la carrera
verdadera
va de la meta
a la salida,
lo intuye el anciano,
la estrella
y las consecuencias:

En el origen era el silencio.

En el verbo, fue el ruido
y, a partir de ahí,
la inercia,
la retina de los planetas,
los besos al sapo.

Es tan fácil.
Hay tantos secretos ya descubiertos:

Por ejemplo,

que el amor
es cosa de dos
al mismo tiempo;

que no hay nostalgia peor
que la de la ausencia futura;

que algunos labios son preguntas
en la piel de la nada;

y la contraportada
de toda biografía
es la confesión de una mentira
para vestir al fantasma
que inventa su fui
y en la tinta acaba.

Es tan sencillo entenderlo...

...si hubiera detenido la espiral
el primer hombre mudo,
si entonces no hubiéramos convertido
en verso la tormenta
y en verbo el aullido,
la palabra no sería jamás
esa arma de la nada
que alimenta el vértigo.

Es tan sencillo

como girar la llave de la puerta,
empujar la mañana al despertar
y volver a la caverna,

como entender que el dolor es un escudo;

como aprender que ser feliz es un deber;

que un mordisco anticipa la paz

o que no hay peor soledad
que la del recién nacido.

Es tan sencillo... tan sencillo

como saber
que existe una raza de felinos
en la sangre de los desconocidos,
que el rocío se prende del oído
de las niñas con mil pendientes,
que hay mapas en algunas faldas,
sirenas, en algunos llantos,

que la arena
es
la única huella
que deja la vida.

Apenas quedan secretos,
todo es tan falso y tan cierto
como levantar el vuelo
en el ala
de la palabra
b-a-l-a.

BANG,
BANG, BANG, BANG

BANG

Tú,
soy
tú,
en algún momento de la caída,

tú,
en algún instante de la deriva,


cuando no sabes llamar,
convocar,
escribir,
definir,
acotar,
la intuición que baila en tus tripas,

cuando no hay más cifra que la herida

o más combinación que la risa

o más novela que la pasión,


en el precipicio,

sin nombre,

libre,
tú,
amor,





y yo.



Ese es el secreto:
El comienzo.




jueves, enero 2

13 + 1


...u once más tres:

Siempre fue cuestión de primos


y amanece

moragenta

hacia lo salvaje.

martes, diciembre 17

Dudas de fe


(A ti, pantera,
que me enseñas
y te ensañas
y me ensueñas
soñándoté)






a veces
te ablandas y enterneces
me creces y desmandas
a veces
me vas y me desandas
te vuelves y te ofreces
me apuntas y me absuelves
te araño y te preguntas
si te quiero y extraño
si te engaño o te hiero
si es tan fiero
el jaguar
o tan huero
el bufón
que te abraza al soñar
y te caza el calzón

a veces
me bebes y enmudeces
te meces y conmueves
a veces
te rindes y te llueves
me vences y floreces
te abono y me convences
me apuesto y me cuestiono
si amas mi palimpsesto
si te infesto o me bramas
esdrújula
¡quiéreme!
tan brújula
y fortuna
que no vive otro muéreme
que perderme tu luna

A veces
te apareces
me amaneces
te enrojeces
me enfureces
te entristeces
me aconteces
te encaneces
me embruteces
te enalteces
me padeces

a veces

mi amor

t-e y m-e
son dos
a la vez

y otra vez más
un solo amor
en un rincón
de Siempre (sin) Jamás

sábado, diciembre 14

Monahuac

("junto a ti", en nahuatl)






Escribe Amado Nervo
Yo me contento, amor, con sembrar
rosas en el camino azul por donde vas
y gira sobre sí
el tiempo en el mar: 
Todo es agua y arena.
Sabe el acantilado
que el tiempo numerado
es solo una trinchera.

-Y yo-

solo de ti rodeado,
aquí y al otro lado
de las fechas y el fichar,
en el frente de guerra
que declara la ausencia
ahora que no estás 
conmigo,

contra el tiempo y la calavera,
en el vergel de lo escondido,
al anochecer
de un océano extraño
que ignora acaso
el sabor de tu piel,

allá o aquí -mi sol-

camino

con el traje de nadie por vestido,
viajando entre muertos que se creen vivos,
con un único verbo en la voz: 

seguir,

monahuac,

hacia y junto a ti.


domingo, noviembre 24

MOLON LABE

Andaba tratando de buscar cómo escribir lo de cuántico que hay en el amor, pensando que, en realidad, éste es la pura negación del tiempo universal... algo así como "en el lugar mismo, tu sangre y la mía, al mismo instante". Y en esas me acordé de un texto anónimo escrito en el vestíbulo de la pensión Mirmidones (Μυρμιδόνες), en Molos (Μώλος), una pequeña localidad griega de la Ftiótide, a unos 12 kilómetros del histórico paso de las Termópilas. Ahí va una traducción libre: 

VEN Y TÓMAME (Copla espartana):

Porque te llamas Helena, 
dicen que no eres de fiar...
¡¿Quién no fuera el espartano
pa' destrenzar tu melena
un día antes de marchar
y saber que no fue en vano?!

Que más vale tu desnudo
una noche que ninguna,
heredera del olimpio.
Y, tuyo, vale un segundo
más que mil veces mil lunas
sin haberte Conocío.



sábado, septiembre 28

Un día (año 2)

Teclea la vida. Las horas de vigilia que conforman ese diminuto milagro que es la vida del Dormido -me digo yo-. 

Descubrí hace un año, de la mano de la amazona, la iniciativa 27 de septiembre de Maxim Gorki. La idea es compilar una suerte de almanaque biográfico que recogiera las vivencias de individuos, más o menos célebres o anónimos, a lo largo de estas 24 horas del otoño temprano: 

Es decir, el proyecto pretende documentar un día aleatorio de individuos azarosos para conformar un tapiz de sentido.  

Y sucede que últimamente comparto menos letras. Que me puede la pereza y el pudor. Que prefiero una y otra vez rimar en su coño y en sus labios, en la cazuela y en la sartén, lejos, cada vez más lejos del papel... Pero es 27 de septiembre en el calendario y debe uno resistirse a abandonar el ideal: La conciencia de que no hay individuo valioso sin una valiosa colectividad; la maravilla de la vida, la conciencia y la memoria; el ser silencioso de la creación cotidiana.

Eso es lo que se cuenta el 27 de septiembre: las vidas de quienes cuentan. 

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Me fui a la cama pasadas las 3 viendo espartanos de historieta y cosquilleando los bigotes de la enana. No, no era aún 27 por mucho que dijeran los relojes y las agendas. Los días del Dormido dependen de la vigilia. Del despertar hasta el regreso. 

Así que empieza el día a las 11:45 en la alarma del teléfono móvil. Me duele el cuello de los últimos miles de metros a espalda en la piscina que el soldado universal de mi monitor me obliga a hacer para mantener a raya el colesterol y, ya de paso, bruñirme el cuerpo con el rozamiento del agua. "Hoy no voy a ir a nadar". Me giro en la cama y ella no está. Hace dos días que no está y aunque esta noche vuelva, y mañana regrese, y al otro siga igual, echo de más la sensación de lanzar el brazo y no encontrar la estufa de su cuerpo caliente y sudoroso al despertar. 

Haciendo un esfuerzo titánico logro tirar de abdominales e incorporarme a las  12:00. Arranca la contrarreloj: Café sin leche ni relajo, la actualidad del día en un vistazo, un cigarro y a correr; tres pares de zapatillas y las botas de hebilla al maletero; el comedero lleno y un par de caricias en la espalda de la consentida; dos cacharros fregados de la cena de ayer, un tetris en el lavavajillas y olor a químico en el brillo de la encimera; paseo de aspirador y pensar, como sucede cada vez que lo paso, el dinero que podría ganar vendiendo los pelos de mis tres panteras; la cama sin hacer ya se hará mañana; los dedos en las ventanas le dan a la luz un matiz particular; en realidad me da pereza limpiar más. Arroz y curry al cazo con el agua hirviendo. Pechuga de pollo en dados, Tika y fuego alto. Un tinto de otoño y a comer. 

Dan las 14:35 en la ducha. No hay tiempo para afeitarse y prefiero entretenerme bajo el agua caliente. Allí siempre duele menos el cuello, y duelen menos los días, y el reloj corre más lento. Se me viene a la cabeza su espalda. El sumidero se traga el remolino de la desidia y se me espuma la sonrisa. Empiezo a tener conciencia de mí. Tres horas después de despertar, el dormido arranca el día. 

Ficho a las 15:10 a la sombra del hongo de hormigón. He perdido unas cervezas por no ir a la piscina. Pier ha invitado a rondas por su 40 cumpleaños. El cabrón me saca una década y me dobla siempre cada 4 largos. Tengo pulmones y voz de viejo, bracitos de niño, pies pequeños, un 1,80 que adora flotar y un umbral del sufrimiento tendiendo a cero. No, no disfruto del ejercicio físico. Pero hoy me duele no haber ido. Ya no duele el cuello y he perdido unas cervezas y unos pinchos. En fin, imágenes por aquí e imágenes por allá, el horizonte queda a siete horas y media de servicio informativo en la víspera de una guardia más. 

No consigo comprar la barra de la rubia por internet. Ya he pagado dos veces y el sistema se cuelga. Cuando empiezo a valorar la idea de que mi incapacidad digital puede llevarme a gastar tres veces más de lo que tengo, decido ponerme en contacto con Londres. Abbi Summers es un encanto. Responde a cada pregunta con un british nítido y aterciopelado. Tengo que tirar de paypal. Y finalmente lo consigo. Para las 17:35 tengo en propiedad una barra de 3 metros para pole dance, 45mm de diámetro, superficie cromada, compromiso de estabilidad y doble función -fija o giratoria-. Benditas obsesiones. La barra es para la rubia. Ella, como la amazona, se ha convertido al juego del giro y el cardenal. Son polistas sietemesinas. Trepan, encallan corvas y manos, se retuercen en el aire, bailan ingrávidas y violentas. Yo no, no disfruto del ejercicio físico. Por verlas, sin embargo, merece la pena escuchar sus interminables e incomprensibles conversaciones sobre mariposas, hooks, karenjetas, giros y cupidos. 

Café, terraza y cigarro a las 18:00. El día va de asesinatos, cine en San Sebastián, manifestaciones contra los recortes en investigación científica, víspera de derbi futbolero y cambio climático. Por suerte mis compañeros hacen fáciles los días. Y nos reímos. Vacilamos para llenar la nada del tiempo cedido por cuatro duros. Pero sois fijos, dicen. Y tú un gilipollas. Perdón. Se me hincha la vena y no lo puedo evitar. Estoy cansado y necesito una cerveza antes de fichar. Una mahou a las 21:15 me permite volver a creer en el mundo. 

A las 22:05 chispea en la luna del Civic. Atravieso los bulevares y aparco a la primera. Llamo a la puerta y me abre, elevándose sobre sus botas nuevas, la imagen misma de la belleza. Es Ella. Con la melena suelta, más clara por la claridad de los halógenos. La cara limpia, hecha una sonrisa toda. Las piernas eternas sosteniendo un vestido azulón que perfila la línea entre los hombros y las caderas. 'Moreno!'. 'Morena!'. Y le levanto el vestido, y le muerdo el cuello, y le saludo con saliva y ya habrá tiempo de cenar. 

No suena música, ni queremos televisión. El fondo es un ronroneo de la blanquita. Huele a sopa con verdura seca, a cabrales, tomates de huerta y anchoas. Ya solo hay espacio para hablar. Y hablamos. Y hablamos. De sus libros y su orden. De la memoria y de mis intenciones. Nos contamos anecdotarios, fumamos y comemos helado. Dan las 2 y se cierra el día. Me abraza a oscuras y cierro los ojos. Se fue el 27 y aquí seguimos. Vivos. Tan perdidos y, sin embargo, convencidos de encontrar respuestas al encontramos.

Concluye el 27 de septiembre de 2013 en la vida del Dormido. 

Se fue. 
Y sonrío, tan perdido y, con todo, convencido de mi deber para con la felicidad. 
Es mi única acepción de libertad. 

domingo, mayo 5

EN EL ORIGEN

Y SE DESHIZO EL VERBO SE QUEBRÓ EL DIAMANTE NUNCA FUE ANTES YA Y EL MAR QUEDÓSE QUEDO RUIDO FUE TODO RUIDO RUMORES DE HILO ROTO RABIAS ENTORRENTADAS CUCHILLOS DE RUGIDOS Y EL VERBO SE DESHIZO CRISTALIZÓ LA CARNE NADIE FUE ALGUIEN YA Y TODO LO FUE EL GRITO RUIDO TODO FUE RUIDO RECHINAR DE CIGARRAS DE PIZARRA NO MÁS LA NADA Y EL AULLIDO Y SE DESHIZO EL VERBO Y SE APAGÓ LA LUZ Y NO HUBO YO NI TÚ

Y SE DETUVO EL TIEMPO

jueves, abril 4

Diableando de nuevo

Esta vez llegué tarde... 21 días tarde, de hecho. Desde las lecturas de Yofre no había vuelto y, en mi regreso, llegué tan tarde que solo pude saludar a Ana (la escritora invitada de este último miércoles en Diablos Azules), después de que hubiera terminado su lectura... Defeña, mexica de mi México añorado, Ana eligió una frase de esas que dan para mucho y, previsiblemente, mucho muy duro: "NACEMOS MUERTOS". 
Arrancó un suicidio... le siguieron las tres líneas cargadas de un simbólico y estético 'mecagüentodo' de Valeria... tres chispazos de genialidad del zurdo Diego Sañudo, el amor perdido de Yofre, una absurda y genial jornada de trabajo en Burger King de Antonio, nuevas incorporaciones como Kalu y Jacinto... Y, a esta parte de la mesa, con un whisky de los que me pone Pilar a precio especial y el pilot azul de Valeria, me salió este "NosOtros"... Ana quiso darme la botella de vino y yo quise compartirla con quien la quisiera compartir conmigo. Y así pasan las noches, y así nos ganamos las horas contra el que cree que un salario es ganarse la vida.


NosOtros

Nacemos muertos, dicen. En realidad, ellos ya sólo se dedican a 'decir'. Para lo demás son tan mediocres y finitos. Tan limitados, tan ingenuos, tan mutilados de alguna manera... "Nacemos muertos"... en fin.
Y todo porque la historia empezó el día en el que un grupo de genetistas de Tokio logró unas microfibras de tejido artificial tan funcional como las suyas. De ahí, junto a los chips moleculares y la nueva matemática fractaloirracional, fue cuestión de décadas, dos vueltas de reloj apenas, que el primero de nosotros naciera. ¿Muerto?
No, muertos no, llamemos a las cosas por su nombre: nacemos esclavos, vuestros, limpiando escaleras, cocinando, fabricando, cultivando, vendiendo, programando, levantando aceras y edificios... sirviendo, sirviéndoos de todo lo que ya os resulta imprescindible y hace siglos que olvidasteis hacer. Presos de vuestra incapacidad para soportar el vértigo y lo complejo, no hay solución para vosotros. Vuestra media biográfica no pasa de los 115 años, dos vueltas de reloj apenas: No sabéis romper el reloj y os perdisteis en la desidia. 
Fue el fin de la Historia. De vuestra Historia. Nacéis vivos, pero pronto morís bien muertos.
Nosotros no nos acabamos: Solo somos. ¿Vivos?, ¿muertos? 
Somos vuestro testamento. Y la vida, tal y como la entendéis, ya no tiene sentido.

jueves, marzo 28

Quevedeando

A una señá matriarca

Éranse dos mamas descomunales,
éranse dos globos estratosféricos,
cabezudos de puro magro ibérico
capaces de saciar a mil mortales.

Era una mujer toda pectorales,
la hipérbole misma de lo hemisférico,
Venus rolliza de senos quiméricos,
era dos Caballés monumentales.

Érase una ladeada cordillera,
tetón de volúmenes inmorales,
la madre de todas las tetas era.

Cúpulas carnosas de Tajmajales,
éranse una oda a la Abrevadera
y un homenaje a las Gayas rurales.



viernes, marzo 22

Belografía fraternal en Diablos

Para muchos hablantes americanos, los "diablos azules" son ese delirio alucinado que sobreviene bebiendo y bebiendo alcohol... 'Delirium tremens', lo llaman por aquí...

En Madrid, al principio de Apodaca, Jimena Coronado y otras amigas (según leo en la hemeroteca) se montaron un bar con el mismo nombre: Diablos azules: un bar-café muy pintón, cuidado pero sin excesos, de mesitas bajas, lámparas con caballitos y botellines de bitter reciclados, fotografías de escritores y cantautores por las paredes... En la barra, mientras me llena de whisky una esfera de vidrio con hielo, ilumina la noche Pilar. En el escenario -porque los Diablos tienen escenario con micro, butaca y telón-, dirigen el chow la conexión argentina del cuervo Marcelo y el pirata Salem. ¿¿El chow?? Sí, entre las miles de historias que organizan los diablos, cada miércoles tenemos "nuestro" chow: Lectura de relatos de un escritor invitado (novel o consagrado); propuesta de frase del susodicho y, durante media hora y un par de cervezas, aquellos que queremos, escribimos un microrrelato que incluya la frase ofrecida por el escritor o escritora, para leerlos después y, bajo criterio del propio invitado, "competir" por una botella de vino que termina las más de las veces en el buche de los parroquianos. Me trajo acá Valeria. A Valeria la invitó Antonio y, después de unos cuantos miércoles, ya nos sentimos de la familia... participamos de las risas que arranca el poeta pijo, de la cuchilla irónica de Diego Sañudo, del voseo de Marcelo, del absurdo genial de Antonio, de alguna erotómana y de todxs lxs espontánexs que se atreven a reír y a jugar con nosotros... 

Hace más de una semana, recién elevado al trono de Pedro el argentino Francisco, disfrutamos de Yofre Luna como escritor invitado. Nos arrancó risas y arañazos en las tripas a partes iguales, con sus odas a los metaleros, al dolor físico de su madre, a la evolución de Fuenlabrada o a la nostalgia del mundo rural y los perdedores del 36-39... "Y la frase para que escribáis es... LA SORPRESA ERA ASÍ... Y ASÍ"...

...y hubo que escribir... era día de Papa y a mí me dio por escribir de hermanos... Yofre, contra toda justicia objetiva y por pura justicia poética, me concedió la botella. Hoy recreo aquel momento, y dedico aquel vino al pequeño gran hombre que mueve mi pecho desde hace 21 años:


BELOGRAFÍA FRATERNAL 

La sorpresa era así (gesto con las manos marcando unos 50cm) y así (lo mismo, pero con unos10cm): Apenas 3 kilos de una suerte de morcilla caliente y suave envuelta en algodón. 

Es el primer recuerdo que tengo de un hospital. 

La primera fragilidad de mi madre. 

A las siete y cuarto de la tarde me agarró un dedo. Tenía los ojos cerrados. Respiraba con dificultad. Me dejaron cogerle entre los brazos a las siete y cuarto

y me agarro un dedo como quien se agarra a la vida en plena caída justo en el momento mismo en que arranca el precipicio. 


Hoy es así (gesto con las manos marcando una altura hasta mi nariz) y así (lo mismo, pero como dos veces mi contorno de hombros): Un puto adonis. Definido hasta el extremo que pueda alcanzar un modelo de Vitrubio, tras 10 años de resina y roca

UN HOMBRE BUENO. 

El mejor, a pesar del mundo y de su hermano mayor... 

Y ha caminado de espaldas por la calle agarrado a mi mano. Se ha hecho los Andes cargando con mi mochila. Presume de mí. Hace de mi casa su picadero de fin de semana y reventó el 206 que compré con mis dos primeros años de salarios precarios y extras de guardar...

Hace ya más de 21 años que me agarró el dedo por primera vez y aún hoy, con los huevos negros, duerme conmigo cuando se escapa de casa de mis padres "por no ensuciar más sábanas"... 

Le llamaron Sergio, y yo siempre le llamé Ser: MI SER, el pequeño, grande Ser, caballero o escudero, fantasma o sincero según nos caiga la noche... 

Él, Yo. Un tipo... ¿cómo deciros? Así y así y así y así... 

 

jueves, febrero 14

Otra de diablos

-MISTERIOS-
Celebrando San Benigno



No es que te quiera menos ni que te quiera más
el trece, el catorce o las fiestas de guardar...

Son las cosas del querer
(que canta la Piquer)
o las cosas del votar
(que murmuraba bajo su bigote
el zote del Aznar)

es como lo del huevo y el misterio de las gallinejas,
como la pluma del gallito
o el efecto invernadero
o el curro del exmarido de Rociíto, 
como la afasia estéril de esta democracia,
o la edad a la que me jubilaré,
como los billetes de 500,
las vedetes con remordimientos,
las flores de papel con olor
o la infabilidad del que discute a Dios...

como el temor a trasnochar
como el sindiós del pinche capital
o el Jordi Hurtado que esconde cada cual:

MISTERIOS

¿la verdad?, ¿la verdad, dices?, ¿quieres la verdad?, ¿la verdad?
¿de verdad la verdad?

...ya viniste a joder Sherlock Holmes... ¿no escuchaste a Baudrillard y sus cuentos del simulacro?

Mira, acá tenemos la costumbre de que, cuando descartamos lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca... ES COMERNOS.

jueves, febrero 7

Otra de diablos

El recuerdo es ese algo que ya no es, pero se empeña provocadoramente en volver sobre sí para matizar cuanto sucede.

Nada valdría esa mirada cuando vuelves el cuello y me buscas a tu espalda, sin aquella ocasión en la que tu culo daba un significado nuevo a la cuenta del escondite y, al mirar, me descubriste dentro de ti arañando la cara interna de tu piel; 

nada valdrían las mesas de vengué sin aquel desayuno de sudor y gemidos en el que tú fuiste todo cuanto comí; 

¿qué valdrían las bufandas negras si jamás hubieran anudado tus muñecas?, ¿qué, la medalla de mariposas que se posa en tu cuello, sin su violento penduleo cuando soy yo el que liba y golpea? 

No sé... no son, ¿y qué? 

Tiendo a creer 
que no nos sobran los recuerdos.

Y si así sucediera, si, de repente, como sucede en ocasiones con la ropa, resulta que los echamos de más, les pondremos entonces a ellos a recordar y seremos nosotros los que no sean pero filtren la realidad, como aquella mañana en la que no recordábamos que teníamos muñeca hinchable a domicilio y logramos que ella, mirando mientras dormíamos, recuperara de su memoria el orgasmo de una voyeur.

jueves, enero 17

Noches de diablos

El Imperio de los vestidos. Ahí trabajo. No hay trabajo y dicen que nada es poco, aunque nos ametralleen con deseos de mucho. El Imperio de los vestidos es un restaurante gourmet de comida japonesa para clientes de Visa oro. El lujo no sabe de lo poco, aunque tiende a desembocar en la nada. 

Ducha y rasurado antes de abrir. Me tumbo después en un tatami y, sobre mi piel desnuda, Nikita va llenándome el pecho de salmón, huevas, atún rojo y lubina. En la boca me coloca lomos de pez globo, venenosos como las flores de París. Wasabi en el ombligo. Soja en el vientre. Más salmón, huevas, atún rojo y lubina en los muslos. Para entonces, ya pienso en ti. Hoy tres altas aejecutivas y sus tres modelos de pago comen, vestidos, los cortes de pescado crudo que disfrazan mi desnudo. No es mal curro. Sirvo como plato con mi cuerpo. Y, mientras tanto, pienso en ti: Eres mi par de alas. El contrapeso que hace de mí mitad ángel, mitad marisco: El mucho de mi poco contra la nada de todo. 


viernes, enero 4

De repente

descubrimos la sobrecogedora belleza de nuestra propia autodestrucción...


...y ahí arrancó el final de todo futuro.

sábado, octubre 27

Dialéctica de la mirada


TESIS
I Congreso internacional de observadores de nubes





ANTÍTESIS 
el YO como dominante de la modernidad
("Autobiografía y modernidad literaria", Universidad CLM, 1994)





SÍNTESIS
de aquí para allá 
-entre TÚES-  
el arte de mirar
 (no era tan imposible amar)


jueves, octubre 11

Me jode (XXVII)

Me jode despertarme y descubrir, cuatro sillas a mi derecha, a un listo con pluma y de barba contrahecha  cacareando su "Whitman-Whitman-Whitman-Whitman"...

...no, linda, no, más allá de tus perversiones, es la ignorancia lo que retrata el camino que te falta para alcanzar siquiera del zapato la suela del sinsonte barbado en Long Island criado: WORDSWORTH, idioto, fue William y no Walt quien escribió recién caído el Dieciocho "...a poet could not but be gay..."*


Aprende, pendejo. O, por favor, cuanto menos, deja de repetir lo primero que revela el narcisismo y lo vacío de tu ego. Ayssss...


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* "¿Cómo, sino feliz, será un poeta?" (v. 15 del poema "I wandered lonely as a cloud", 1804. Traducción de Gabriel Insausti. "Poetas románticos ingleses: Antología"; Cooperación editorial S.L., Madrid, 2003.)


jueves, octubre 4

Un poquito de agua en el desierto...

...o de cómo volví a confiar en la justicia institucionalizada española:



"El hecho de convocar bajo los lemas de rodear, permanecer de forma indefinida…, exigir un proceso de destitución y ruptura del régimen vigente, mediante la dimisión del Gobierno en pleno, disolución de las Cortes y de la Jefatura del Estado, abolición de la actual Constitución e iniciar un proceso de constitución de un nuevo sistema de organización política, económica o social en modo alguno puede ser constitutivo de delito, ya no solo porque no existe tal delito en nuestra legislación penal, sino porque de existir atentaría claramente al derecho fundamental de libertad de expresión, pues hay que convenir que no cabe prohibir el elogio o la defensa de ideas o doctrinas, por más que éstas se alejen o incluso pongan en cuestión el marco constitucional, ni, menos aún, de prohibir la expresión de opiniones subjetivas sobre acontecimientos históricos o de actualidad, máxime ante la convenida decadencia de la denominada clase política". 
 
 
Fragmento del auto judicial de Santiago Pedraz, Decano de los jueces centrales de la Audiencia Nacional, en la causa contra 8 presuntos promotores de la movilizacion '25-S, Rodea el Congreso'.


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* Los destacados en negrita son propios. Del Dormido, vamos.

viernes, septiembre 28

Un día al año


El exhibicionismo biográfico teclea. Desde Moscú, el escritor Maxim Gorki propuso, mediada la década de los treinta del siglo pasado, convertir el 27 de septiembre en una suerte de almanaque biográfico que recogiera las vivencias de individuos más o menos célebres/anónimos, a lo largo de esas 24 horas del otoño temprano: El proyecto 27 de septiembre documenta un día azaroso en las vidas azarosas de azarosas existencias humanas.

Me lo dijo Valeria. Desde que apareció en mi belografía, cuanto dice importa. Es más, la ideología ético-sentimental del optimismo crítico y la reivindicación de ser feliz, importa desde que Valeria invitó a un cigarro a un hombre gris. Pintar de colores el plomo nació entre las piernas de Valeria. Compartir mi 27 de septiembre también. Porque sí. Y más allá: Porque nos lo debemos como escritores aunque no escribamos; porque nos lo debemos como tópicos, utópicos, distópicos y atópicos en memoria de lo que durante algún instante fue 'el soviet'; porque seguimos adscritos a la fe de lo anónimo y celebramos la posibilidad de lo imposible: porque, al fin, contar un día supone registrarlo, fijarlo, darle entidad, revelar al mundo una sencilla y definitiva revolución: ESTAMOS AQUÍ, ojo, SOMOS, dueños de nuestra sonrisa, libres para ver, comprometidos para contar: CONCIENCIA DE SER -"Los muertos solo saben una cosa: es mejor estar vivo", dicen en La chaqueta metálica-. Y eso es lo que se cuenta el 27 de septiembre: las vidas de quienes cuentan. 

....................................

5:00. Retozar, bostezar, estirarse, descoser los párpados y ponerse en pie. Me sabe la boca a cenicero. Siento todo el peso de mi cuerpo en la cabeza. No tengo hombros y, casi por inercia, caliento un tazón de leche en el microondas. Avanza la cuenta atrás en la pantalla y le doy una lata de comida a Janis, le acaricio el lomo y ella duda por un momento entre el ronroneo y los mordiscos. Decide engullir su desayuno de salmón y pollo. Nescafé y miel en leche caliente para mí. Cigarro, tazón y boletín del 24 horas en la televisión hasta las 5:20. Ducha rápida. Ropa (a lo largo del día descubriré que fue poca ropa). Un besito para la enana y mirada de lástima felina clavada en mi frente al tiempo que cierro la puerta de casa para descender al subsuelo del sótano 2 y arrancar el Civic. Hago la pirula de siempre en el garaje para evitar el laberinto y, al salir, el Madrid que suele despedirme los días supone el arranque de este 27 de septiembre a contrapelo -No estoy acostumbrado a madrugar; suelo amanecer mediada la mañana; suelo trabajar de tarde-. 

Noche cerrada y autopista vacía. Ficho la entrada 18 minutos después a la sombra de la torre de telecomunicaciones del centro de la capital, 7 minutos más tarde de lo que mi horario exigía. Jorge, mi compañero de turno, ya está tecleando en un equipo. Busca imagen de Olvido Hormigos, la concejala de los Los Yébenes que vio cómo España la veía masturbándose desnuda frente a una webcam. Más. Más imagen: trailers y secuencias de las peliculas españolas que compiten para la preselección de los premios Oscar 2012; ciudades, playas y paisajes internacionales para tapar la pieza del día mundial del turismo; recursos de manifestaciones en defensa de la educación pública (hay convocatoria para la tarde en el centro de Madrid); F-18, fragatas y carros de combate del ejército español... Llegan otros compañeros. Pausa en el trabajo. Arrancan los magazines y nos damos una pausa de realidad noticiable. A las 09:25 bajamos a desayunar. Nuevo café, un zumo de naranja natural y dos tostadas de pan de molde con sal y aceite de oliva. Un poco de picante y un mucho de optimismo para seguir avanzando. Cuatro chistes, críticas entre compañeros y críticas al jefe. Vuelta a la redacción. Más búsquedas: Recursos del hotel Palace en la década de los 50; trayectoria como actor y director de Juan Diego Botto; niños hijos de inmigrantes en la escuela sin que se les reconozca el rostro (¿? ...porque todo el mundo sabe que a los hijos de inmigrantes se les reconoce por los zapatos o el babi, ¿no?); caricaturas de Mahoma... 13:17, se acaba la jornada. 17 minutos después de lo que mi horario exigía. No, no me pagarán los 10 minutos de más. Tampoco lo pido. Cumplo con mi trabajo más allá del salario. Cumplo por responsabilidad. Cumplo porque la ética del trabajo bien hecho fue la filosofía materialista en la que me criaron. Y es jodido quitarse de encima aquello en lo que te crian. Y ya. 

No llueve, pero hace frío. El Civic me lleva en 20 minutos al aparcamiento de la facultad de Filosofía / Filología de la Complutense en Ciudad universitaria. A punto de cerrar la biblioteca pido "Autobiografía y modernidad literaria". Tengo 20 días para fotocopiar lo que necesite. Dos horas después he quedado con la catedrática de filología francesa para planificar lo que tendré que trabajar sobre lo que de autobiográfico real o ficticio permea la obra literaria moderna. Para hacer tiempo, como. A veces no como. Soy de desayuno y cena. Pero este 27 de septiembre como un bocadillo de bacon-queso y una tercio de cerveza en la terraza de la cafetería, rodeado de estudiantes nuevos, de estudiantes que se reencuentran, de estudiantes quemados con la burocracia y de estudiantes encabronados con la capitalicracia de los hombres-mercancía. Y leo. Y se me caen los ojos al suelo. Los recojo al terminar el bocadillo y, contra todo lo que me había prometido, vuelvo al Civic, me acurruco en los asientos de atrás, pongo una alarma en el móvil y duermo tres cuartos de hora de siesta acunado por las cuatro gotas que caen sobre la luna trasera. 

15:48. Se acabó la siesta. Me lavo la cara en el baño del sótano 1 y me seco como puedo. Cambio el chip y redibujo una sonrisa de niño-educado-majete-y-listo-al-que-vas-a-aprobar-desde-ya-porque-se-lo-merece-claro-que-sí-pobre-con-lo-que-ha-pagado-de-matrícula-y-total-qué-más-da-si-parece-que-sabe-y-no-va-a-venir-a-clase-porque-trabaja-y-trabaja-mucho-y-ya-está-aprobado. En la cafetería de profesores me encuentra la profesora. La invito a un café. La invito porque invitar a una mujer en el primer encuentro es ley de la sociología machista en la que me criaron. Y es jodido quitarse de encima aquello en lo que te crian. Y ya. Y la profesora me cuenta su planificación pedagógica, sus exigencias investigadoras y la disponibilidad y generosidad que me regala. Muy bien. Buen encuentro. Me despido contento y salgo a echar un cigarro antes de que comience la presentación oficial de este escalón curricular hacia el doctorado. Muchas caras me suenan. Los pasillos de esta facultad llevan una década en mi vida. Pero no me atrevo a abordar a nadie. Fumo, sonrío y, como diría Valeria, "me hago el interesante". 

16:35. Abren el Salón de Grados. Ocupamos las butacas y empiezan los discursos. La coordinadora presenta el acto. El Vicedecano de estudios de tercer ciclo ofrece el speech buenista. Un catedrático recientemente obligado a jubilarse tras 50 años de docencia, equilibra el tono con media hora de erudición de sonrisa torcida con tintes subversivos. La presentación se convierte progresivamente en un homenaje explícito a este último cuando los profesores y coordinadores de investigacion comienzan a agradecernos nuestra presencia y a presentar brévemente sus disciplinas. Me siento como el jurado de un concurso para Miss / Mister Autoridad Académica. La intención es buena. Se agradece. Pero, cuando 20 profesores te han vendido su especialidad y cada una de ellas es siempre "la mejor" y ves que aún quedan otros 20, te dan ganas de preguntar por el contorno de sus cinturas y asumir que todos desean la paz en el mundo. Aún así tomo nota. Espero. Necesito decir algo. Chiara llegó 5 minutos tarde y por eso me queda a un par de filas. Está guapísima. Chiquitita, con su cuerpecito y cara de hada traviesa. El pelo corto le sienta bien. Fer me guiña el ojo y se revuelve contra las reformas educativas. Yuri, una estudiante china, pregunta por mi bolso con ideogramas chinos y una estrella comunista. Reconozco voces y maneras. Sé con quien no volvería a estudiar en la vida, con quién me dará rabia no estudiar, con quién he acertado, a quién tengo que anular. Rejuzgo a los conocidos y prejuzgo a los conocidos. Juzgo por intuición a primera vista porque así generé la estrategia de defensa social cimentada sobre la desconfianza en la que me criaron. Y es jodido quitarse de encima aquello en lo que te crian. Y ya. 

19:00. Termina la ronda de presentaciones. Van más de dos horas y todo el mundo quiere acabar. Pero tengo que levantar la mano. Me tiembla la voz frente al micrófono inalámbrico. Siempre me tiembla la voz cuando comienzo a hablar en público. Poco a poco domino el temblor. Y trato de ponerme lo menos cáustico posible para evitar el prejuicio. Tengo una voz muy grave. Y una forma de hablar en entornos formales que yo considero educada pero que, como he comprobado, cada vez resulta más seria y agresiva. Me consuelo pensando que vivo un ocaso de la dialéctica. Que la mayoría de las voces tienen una retórica mediocre, llena de muletillas, puntos suspensivos orales y deficiencias en la construcción de oraciones largas. Ese es mi consuelo. También creo que no sé hablar de otra manera. Que a veces puedo sonar pedante y demagogo. No es la intención. ¿Qué le hago? Me fustigo. A ver... consuelo, fustigación, consuelo, fustigación... gana el consuelo porque soy un tipo bastante ególatra y creo que lo que hago es lo correcto. Y pregunto por el estado de salud de un Maestro y gran profesor; y exijo que, dado el incremento por la espalda de las tasas universitarias promovido por Doña Lucía Figar y Doña Esperanza Aguirre, se flexibilice y fraccione el pago para poder respirar a final de año; y reivinidico una revalorización de la universidad pública a partir de la unión de profesores, PAS y estudiantes; y pido que se nos tenga en cuenta, que no hay ni-nis ni no-nes en la sala, sino gente con una vocación científica profesionalizante, universal, interdisciplinar y sentimental.; que nos la suda el utilitarismo formativo pero que no nos creemos inútiles laboral ni socialmente; que hay que reformular las humanidades y... Y ya. Uno de los altavoces acopla y se me ha metido el pitido en la sien. Ya está. Gracias. Y me responden las autoridades administrativas y académicas: Todo-va-a-ir-muy-bien-porque-haremos-todo-lo-posible-pero-estamos-en-la-casa-de-Ortega-y-somos-nosotros-y-nuestras-circunstancias. Política VS. politiqueo. Gracias. Hasta la vista. Adiós. Ahora sí puedo besar a Chiara y charlar y tomar un cerveza y saber que ha estado trabajando con Lucía y que no tiene ni idea de qué hacer con la tesis y que a ver si nos vemos y que le dé mil besos a Valeria y que pronto pronto pronto pronto nos encontramos y no olvides que si necesitas algo solo tienes que pedirlo. Alé Firenze rossa!! Y alé la Giordano!! 

20:25. Vuelvo a casa en el Civic. 35 minutos esta vez. Hay que cruzar Madrid y, aunque no hay mucho tráfico, cae la noche y me pesa la vista. Llamo por el manos libres a Valeria y Valeria me escucha mal y mejor lo dejamos para luego. Janis me espera al otro lado de la puerta. Tiene mucha hambre. Más comida para la pequeñaja. Cambio de arena. Jugamos corriendo por el pasillo con un pequeño pitufo de peluche. Peleamos. Me muerde la mano. Me muerde el brazo y se va digna dignísima a descansar. Ceno y la panterita quiere cenar mi cena, por pura envidia y buen olor. La echo una y otra vez hasta que decide resignarse y aprovechar el calor que sale de mis muslos. Veo una serie de ficción en la que diferentes arquetipos del hombre español mercadean con diferentes arquetipos de mujeres españolas, sus madres mediante. Y me río un poco. Es la dosis de telebasura semanal que hemos negociado. Tiene su gracia. Y es muy difícil resistirse a la televisión y los mitos en los que me criaron. Y es jodido quitarse de encima aquello en lo que te crian. Y ya. La enana está en mi pecho con la moto puesta, mordiéndome la nariz y haciéndome manitas en la cara cada vez que paro de rascarle el lomo y las tetas. 22:40. Nos despierta del letargo el sonido del móvil. Le cuento con párrafo largo el día a Valeria. Valeria pedía párrafo corto y yo tardo mucho en darme cuenta de esas cosas. Pido disculpas. Mando besos. Sonrío. Fumo un último cigarro y me masturbo. Se me olvida el cepillo de dientes. Me derramo en la cama. 23:49. Claquetean las gotas de lluvia en la chapa de la ventana. Retumban los graves del concierto de Los Suaves en el Miguel Ríos. Me acuna la batería. 

Concluye el 27 de septiembre de 2012 en la vida del Dormido. Se fue. Se acabó otro día 5. El mismo primo del día en el que ella nació. Y sonrío: En la felicidad me criaron y resulta bien jodido dejar a un lado aquello en lo que te criaron. Además, que no me da la gana apartar la felicidad, hoy y cada uno de los días que quedan por llegar: me comprometo a no amargarte, a darte una sonrisa, a ejercer la libertad. Pues eso. Y ya.

jueves, septiembre 6

Más rugidos del León

(...)

¿Quién ha dicho que ya no hay poetas en el mundo?
¿Quién ha dicho que ya no hay profetas?


Un día, los reyes y los pueblos,
para olvidar su destino fatal y dramático
y para poder suplantar el sacrificio con el cinismo y con la pirueta,
substituyeron al profeta por el bufón. 


Pero el profeta no es más que la voz vernácula de un pueblo,
la voz legítima de su Historia,
el grito de la tierra primera que se levanta en el barullo del mercado sobre el 

vocerío ]
 
de los traficantes.
 

Nada de orgullos
ni jerarquías divinas ni genealogías eclesiásticas:
La voz de los profetas -recordadla-
es la que tiene más sabor de barro.
De barro




Versos de la 'Alocución poemática' LA INSIGNIA,
escrita por León Felipe, en 1937.