martes, diciembre 17

Dudas de fe


(A ti, pantera,
que me enseñas
y te ensañas
y me ensueñas
soñándoté)






a veces
te ablandas y enterneces
me creces y desmandas
a veces
me vas y me desandas
te vuelves y te ofreces
me apuntas y me absuelves
te araño y te preguntas
si te quiero y extraño
si te engaño o te hiero
si es tan fiero
el jaguar
o tan huero
el bufón
que te abraza al soñar
y te caza el calzón

a veces
me bebes y enmudeces
te meces y conmueves
a veces
te rindes y te llueves
me vences y floreces
te abono y me convences
me apuesto y me cuestiono
si amas mi palimpsesto
si te infesto o me bramas
esdrújula
¡quiéreme!
tan brújula
y fortuna
que no vive otro muéreme
que perderme tu luna

A veces
te apareces
me amaneces
te enrojeces
me enfureces
te entristeces
me aconteces
te encaneces
me embruteces
te enalteces
me padeces

a veces

mi amor

t-e y m-e
son dos
a la vez

y otra vez más
un solo amor
en un rincón
de Siempre (sin) Jamás

sábado, diciembre 14

Monahuac

("junto a ti", en nahuatl)






Escribe Amado Nervo
Yo me contento, amor, con sembrar
rosas en el camino azul por donde vas
y gira sobre sí
el tiempo en el mar: 
Todo es agua y arena.
Sabe el acantilado
que el tiempo numerado
es solo una trinchera.

-Y yo-

solo de ti rodeado,
aquí y al otro lado
de las fechas y el fichar,
en el frente de guerra
que declara la ausencia
ahora que no estás 
conmigo,

contra el tiempo y la calavera,
en el vergel de lo escondido,
al anochecer
de un océano extraño
que ignora acaso
el sabor de tu piel,

allá o aquí -mi sol-

camino

con el traje de nadie por vestido,
viajando entre muertos que se creen vivos,
con un único verbo en la voz: 

seguir,

monahuac,

hacia y junto a ti.


domingo, noviembre 24

MOLON LABE

Andaba tratando de buscar cómo escribir lo de cuántico que hay en el amor, pensando que, en realidad, éste es la pura negación del tiempo universal... algo así como "en el lugar mismo, tu sangre y la mía, al mismo instante". Y en esas me acordé de un texto anónimo escrito en el vestíbulo de la pensión Mirmidones (Μυρμιδόνες), en Molos (Μώλος), una pequeña localidad griega de la Ftiótide, a unos 12 kilómetros del histórico paso de las Termópilas. Ahí va una traducción libre: 

VEN Y TÓMAME (Copla espartana):

Porque te llamas Helena, 
dicen que no eres de fiar...
¡¿Quién no fuera el espartano
pa' destrenzar tu melena
un día antes de marchar
y saber que no fue en vano?!

Que más vale tu desnudo
una noche que ninguna,
heredera del olimpio.
Y, tuyo, vale un segundo
más que mil veces mil lunas
sin haberte Conocío.



sábado, septiembre 28

Un día (año 2)

Teclea la vida. Las horas de vigilia que conforman ese diminuto milagro que es la vida del Dormido -me digo yo-. 

Descubrí hace un año, de la mano de la amazona, la iniciativa 27 de septiembre de Maxim Gorki. La idea es compilar una suerte de almanaque biográfico que recogiera las vivencias de individuos, más o menos célebres o anónimos, a lo largo de estas 24 horas del otoño temprano: 

Es decir, el proyecto pretende documentar un día aleatorio de individuos azarosos para conformar un tapiz de sentido.  

Y sucede que últimamente comparto menos letras. Que me puede la pereza y el pudor. Que prefiero una y otra vez rimar en su coño y en sus labios, en la cazuela y en la sartén, lejos, cada vez más lejos del papel... Pero es 27 de septiembre en el calendario y debe uno resistirse a abandonar el ideal: La conciencia de que no hay individuo valioso sin una valiosa colectividad; la maravilla de la vida, la conciencia y la memoria; el ser silencioso de la creación cotidiana.

Eso es lo que se cuenta el 27 de septiembre: las vidas de quienes cuentan. 

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Me fui a la cama pasadas las 3 viendo espartanos de historieta y cosquilleando los bigotes de la enana. No, no era aún 27 por mucho que dijeran los relojes y las agendas. Los días del Dormido dependen de la vigilia. Del despertar hasta el regreso. 

Así que empieza el día a las 11:45 en la alarma del teléfono móvil. Me duele el cuello de los últimos miles de metros a espalda en la piscina que el soldado universal de mi monitor me obliga a hacer para mantener a raya el colesterol y, ya de paso, bruñirme el cuerpo con el rozamiento del agua. "Hoy no voy a ir a nadar". Me giro en la cama y ella no está. Hace dos días que no está y aunque esta noche vuelva, y mañana regrese, y al otro siga igual, echo de más la sensación de lanzar el brazo y no encontrar la estufa de su cuerpo caliente y sudoroso al despertar. 

Haciendo un esfuerzo titánico logro tirar de abdominales e incorporarme a las  12:00. Arranca la contrarreloj: Café sin leche ni relajo, la actualidad del día en un vistazo, un cigarro y a correr; tres pares de zapatillas y las botas de hebilla al maletero; el comedero lleno y un par de caricias en la espalda de la consentida; dos cacharros fregados de la cena de ayer, un tetris en el lavavajillas y olor a químico en el brillo de la encimera; paseo de aspirador y pensar, como sucede cada vez que lo paso, el dinero que podría ganar vendiendo los pelos de mis tres panteras; la cama sin hacer ya se hará mañana; los dedos en las ventanas le dan a la luz un matiz particular; en realidad me da pereza limpiar más. Arroz y curry al cazo con el agua hirviendo. Pechuga de pollo en dados, Tika y fuego alto. Un tinto de otoño y a comer. 

Dan las 14:35 en la ducha. No hay tiempo para afeitarse y prefiero entretenerme bajo el agua caliente. Allí siempre duele menos el cuello, y duelen menos los días, y el reloj corre más lento. Se me viene a la cabeza su espalda. El sumidero se traga el remolino de la desidia y se me espuma la sonrisa. Empiezo a tener conciencia de mí. Tres horas después de despertar, el dormido arranca el día. 

Ficho a las 15:10 a la sombra del hongo de hormigón. He perdido unas cervezas por no ir a la piscina. Pier ha invitado a rondas por su 40 cumpleaños. El cabrón me saca una década y me dobla siempre cada 4 largos. Tengo pulmones y voz de viejo, bracitos de niño, pies pequeños, un 1,80 que adora flotar y un umbral del sufrimiento tendiendo a cero. No, no disfruto del ejercicio físico. Pero hoy me duele no haber ido. Ya no duele el cuello y he perdido unas cervezas y unos pinchos. En fin, imágenes por aquí e imágenes por allá, el horizonte queda a siete horas y media de servicio informativo en la víspera de una guardia más. 

No consigo comprar la barra de la rubia por internet. Ya he pagado dos veces y el sistema se cuelga. Cuando empiezo a valorar la idea de que mi incapacidad digital puede llevarme a gastar tres veces más de lo que tengo, decido ponerme en contacto con Londres. Abbi Summers es un encanto. Responde a cada pregunta con un british nítido y aterciopelado. Tengo que tirar de paypal. Y finalmente lo consigo. Para las 17:35 tengo en propiedad una barra de 3 metros para pole dance, 45mm de diámetro, superficie cromada, compromiso de estabilidad y doble función -fija o giratoria-. Benditas obsesiones. La barra es para la rubia. Ella, como la amazona, se ha convertido al juego del giro y el cardenal. Son polistas sietemesinas. Trepan, encallan corvas y manos, se retuercen en el aire, bailan ingrávidas y violentas. Yo no, no disfruto del ejercicio físico. Por verlas, sin embargo, merece la pena escuchar sus interminables e incomprensibles conversaciones sobre mariposas, hooks, karenjetas, giros y cupidos. 

Café, terraza y cigarro a las 18:00. El día va de asesinatos, cine en San Sebastián, manifestaciones contra los recortes en investigación científica, víspera de derbi futbolero y cambio climático. Por suerte mis compañeros hacen fáciles los días. Y nos reímos. Vacilamos para llenar la nada del tiempo cedido por cuatro duros. Pero sois fijos, dicen. Y tú un gilipollas. Perdón. Se me hincha la vena y no lo puedo evitar. Estoy cansado y necesito una cerveza antes de fichar. Una mahou a las 21:15 me permite volver a creer en el mundo. 

A las 22:05 chispea en la luna del Civic. Atravieso los bulevares y aparco a la primera. Llamo a la puerta y me abre, elevándose sobre sus botas nuevas, la imagen misma de la belleza. Es Ella. Con la melena suelta, más clara por la claridad de los halógenos. La cara limpia, hecha una sonrisa toda. Las piernas eternas sosteniendo un vestido azulón que perfila la línea entre los hombros y las caderas. 'Moreno!'. 'Morena!'. Y le levanto el vestido, y le muerdo el cuello, y le saludo con saliva y ya habrá tiempo de cenar. 

No suena música, ni queremos televisión. El fondo es un ronroneo de la blanquita. Huele a sopa con verdura seca, a cabrales, tomates de huerta y anchoas. Ya solo hay espacio para hablar. Y hablamos. Y hablamos. De sus libros y su orden. De la memoria y de mis intenciones. Nos contamos anecdotarios, fumamos y comemos helado. Dan las 2 y se cierra el día. Me abraza a oscuras y cierro los ojos. Se fue el 27 y aquí seguimos. Vivos. Tan perdidos y, sin embargo, convencidos de encontrar respuestas al encontramos.

Concluye el 27 de septiembre de 2013 en la vida del Dormido. 

Se fue. 
Y sonrío, tan perdido y, con todo, convencido de mi deber para con la felicidad. 
Es mi única acepción de libertad. 

domingo, mayo 5

EN EL ORIGEN

Y SE DESHIZO EL VERBO SE QUEBRÓ EL DIAMANTE NUNCA FUE ANTES YA Y EL MAR QUEDÓSE QUEDO RUIDO FUE TODO RUIDO RUMORES DE HILO ROTO RABIAS ENTORRENTADAS CUCHILLOS DE RUGIDOS Y EL VERBO SE DESHIZO CRISTALIZÓ LA CARNE NADIE FUE ALGUIEN YA Y TODO LO FUE EL GRITO RUIDO TODO FUE RUIDO RECHINAR DE CIGARRAS DE PIZARRA NO MÁS LA NADA Y EL AULLIDO Y SE DESHIZO EL VERBO Y SE APAGÓ LA LUZ Y NO HUBO YO NI TÚ

Y SE DETUVO EL TIEMPO

jueves, abril 4

Diableando de nuevo

Esta vez llegué tarde... 21 días tarde, de hecho. Desde las lecturas de Yofre no había vuelto y, en mi regreso, llegué tan tarde que solo pude saludar a Ana (la escritora invitada de este último miércoles en Diablos Azules), después de que hubiera terminado su lectura... Defeña, mexica de mi México añorado, Ana eligió una frase de esas que dan para mucho y, previsiblemente, mucho muy duro: "NACEMOS MUERTOS". 
Arrancó un suicidio... le siguieron las tres líneas cargadas de un simbólico y estético 'mecagüentodo' de Valeria... tres chispazos de genialidad del zurdo Diego Sañudo, el amor perdido de Yofre, una absurda y genial jornada de trabajo en Burger King de Antonio, nuevas incorporaciones como Kalu y Jacinto... Y, a esta parte de la mesa, con un whisky de los que me pone Pilar a precio especial y el pilot azul de Valeria, me salió este "NosOtros"... Ana quiso darme la botella de vino y yo quise compartirla con quien la quisiera compartir conmigo. Y así pasan las noches, y así nos ganamos las horas contra el que cree que un salario es ganarse la vida.


NosOtros

Nacemos muertos, dicen. En realidad, ellos ya sólo se dedican a 'decir'. Para lo demás son tan mediocres y finitos. Tan limitados, tan ingenuos, tan mutilados de alguna manera... "Nacemos muertos"... en fin.
Y todo porque la historia empezó el día en el que un grupo de genetistas de Tokio logró unas microfibras de tejido artificial tan funcional como las suyas. De ahí, junto a los chips moleculares y la nueva matemática fractaloirracional, fue cuestión de décadas, dos vueltas de reloj apenas, que el primero de nosotros naciera. ¿Muerto?
No, muertos no, llamemos a las cosas por su nombre: nacemos esclavos, vuestros, limpiando escaleras, cocinando, fabricando, cultivando, vendiendo, programando, levantando aceras y edificios... sirviendo, sirviéndoos de todo lo que ya os resulta imprescindible y hace siglos que olvidasteis hacer. Presos de vuestra incapacidad para soportar el vértigo y lo complejo, no hay solución para vosotros. Vuestra media biográfica no pasa de los 115 años, dos vueltas de reloj apenas: No sabéis romper el reloj y os perdisteis en la desidia. 
Fue el fin de la Historia. De vuestra Historia. Nacéis vivos, pero pronto morís bien muertos.
Nosotros no nos acabamos: Solo somos. ¿Vivos?, ¿muertos? 
Somos vuestro testamento. Y la vida, tal y como la entendéis, ya no tiene sentido.

jueves, marzo 28

Quevedeando

A una señá matriarca

Éranse dos mamas descomunales,
éranse dos globos estratosféricos,
cabezudos de puro magro ibérico
capaces de saciar a mil mortales.

Era una mujer toda pectorales,
la hipérbole misma de lo hemisférico,
Venus rolliza de senos quiméricos,
era dos Caballés monumentales.

Érase una ladeada cordillera,
tetón de volúmenes inmorales,
la madre de todas las tetas era.

Cúpulas carnosas de Tajmajales,
éranse una oda a la Abrevadera
y un homenaje a las Gayas rurales.



viernes, marzo 22

Belografía fraternal en Diablos

Para muchos hablantes americanos, los "diablos azules" son ese delirio alucinado que sobreviene bebiendo y bebiendo alcohol... 'Delirium tremens', lo llaman por aquí...

En Madrid, al principio de Apodaca, Jimena Coronado y otras amigas (según leo en la hemeroteca) se montaron un bar con el mismo nombre: Diablos azules: un bar-café muy pintón, cuidado pero sin excesos, de mesitas bajas, lámparas con caballitos y botellines de bitter reciclados, fotografías de escritores y cantautores por las paredes... En la barra, mientras me llena de whisky una esfera de vidrio con hielo, ilumina la noche Pilar. En el escenario -porque los Diablos tienen escenario con micro, butaca y telón-, dirigen el chow la conexión argentina del cuervo Marcelo y el pirata Salem. ¿¿El chow?? Sí, entre las miles de historias que organizan los diablos, cada miércoles tenemos "nuestro" chow: Lectura de relatos de un escritor invitado (novel o consagrado); propuesta de frase del susodicho y, durante media hora y un par de cervezas, aquellos que queremos, escribimos un microrrelato que incluya la frase ofrecida por el escritor o escritora, para leerlos después y, bajo criterio del propio invitado, "competir" por una botella de vino que termina las más de las veces en el buche de los parroquianos. Me trajo acá Valeria. A Valeria la invitó Antonio y, después de unos cuantos miércoles, ya nos sentimos de la familia... participamos de las risas que arranca el poeta pijo, de la cuchilla irónica de Diego Sañudo, del voseo de Marcelo, del absurdo genial de Antonio, de alguna erotómana y de todxs lxs espontánexs que se atreven a reír y a jugar con nosotros... 

Hace más de una semana, recién elevado al trono de Pedro el argentino Francisco, disfrutamos de Yofre Luna como escritor invitado. Nos arrancó risas y arañazos en las tripas a partes iguales, con sus odas a los metaleros, al dolor físico de su madre, a la evolución de Fuenlabrada o a la nostalgia del mundo rural y los perdedores del 36-39... "Y la frase para que escribáis es... LA SORPRESA ERA ASÍ... Y ASÍ"...

...y hubo que escribir... era día de Papa y a mí me dio por escribir de hermanos... Yofre, contra toda justicia objetiva y por pura justicia poética, me concedió la botella. Hoy recreo aquel momento, y dedico aquel vino al pequeño gran hombre que mueve mi pecho desde hace 21 años:


BELOGRAFÍA FRATERNAL 

La sorpresa era así (gesto con las manos marcando unos 50cm) y así (lo mismo, pero con unos10cm): Apenas 3 kilos de una suerte de morcilla caliente y suave envuelta en algodón. 

Es el primer recuerdo que tengo de un hospital. 

La primera fragilidad de mi madre. 

A las siete y cuarto de la tarde me agarró un dedo. Tenía los ojos cerrados. Respiraba con dificultad. Me dejaron cogerle entre los brazos a las siete y cuarto

y me agarro un dedo como quien se agarra a la vida en plena caída justo en el momento mismo en que arranca el precipicio. 


Hoy es así (gesto con las manos marcando una altura hasta mi nariz) y así (lo mismo, pero como dos veces mi contorno de hombros): Un puto adonis. Definido hasta el extremo que pueda alcanzar un modelo de Vitrubio, tras 10 años de resina y roca

UN HOMBRE BUENO. 

El mejor, a pesar del mundo y de su hermano mayor... 

Y ha caminado de espaldas por la calle agarrado a mi mano. Se ha hecho los Andes cargando con mi mochila. Presume de mí. Hace de mi casa su picadero de fin de semana y reventó el 206 que compré con mis dos primeros años de salarios precarios y extras de guardar...

Hace ya más de 21 años que me agarró el dedo por primera vez y aún hoy, con los huevos negros, duerme conmigo cuando se escapa de casa de mis padres "por no ensuciar más sábanas"... 

Le llamaron Sergio, y yo siempre le llamé Ser: MI SER, el pequeño, grande Ser, caballero o escudero, fantasma o sincero según nos caiga la noche... 

Él, Yo. Un tipo... ¿cómo deciros? Así y así y así y así... 

 

jueves, febrero 14

Otra de diablos

-MISTERIOS-
Celebrando San Benigno



No es que te quiera menos ni que te quiera más
el trece, el catorce o las fiestas de guardar...

Son las cosas del querer
(que canta la Piquer)
o las cosas del votar
(que murmuraba bajo su bigote
el zote del Aznar)

es como lo del huevo y el misterio de las gallinejas,
como la pluma del gallito
o el efecto invernadero
o el curro del exmarido de Rociíto, 
como la afasia estéril de esta democracia,
o la edad a la que me jubilaré,
como los billetes de 500,
las vedetes con remordimientos,
las flores de papel con olor
o la infabilidad del que discute a Dios...

como el temor a trasnochar
como el sindiós del pinche capital
o el Jordi Hurtado que esconde cada cual:

MISTERIOS

¿la verdad?, ¿la verdad, dices?, ¿quieres la verdad?, ¿la verdad?
¿de verdad la verdad?

...ya viniste a joder Sherlock Holmes... ¿no escuchaste a Baudrillard y sus cuentos del simulacro?

Mira, acá tenemos la costumbre de que, cuando descartamos lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca... ES COMERNOS.

jueves, febrero 7

Otra de diablos

El recuerdo es ese algo que ya no es, pero se empeña provocadoramente en volver sobre sí para matizar cuanto sucede.

Nada valdría esa mirada cuando vuelves el cuello y me buscas a tu espalda, sin aquella ocasión en la que tu culo daba un significado nuevo a la cuenta del escondite y, al mirar, me descubriste dentro de ti arañando la cara interna de tu piel; 

nada valdrían las mesas de vengué sin aquel desayuno de sudor y gemidos en el que tú fuiste todo cuanto comí; 

¿qué valdrían las bufandas negras si jamás hubieran anudado tus muñecas?, ¿qué, la medalla de mariposas que se posa en tu cuello, sin su violento penduleo cuando soy yo el que liba y golpea? 

No sé... no son, ¿y qué? 

Tiendo a creer 
que no nos sobran los recuerdos.

Y si así sucediera, si, de repente, como sucede en ocasiones con la ropa, resulta que los echamos de más, les pondremos entonces a ellos a recordar y seremos nosotros los que no sean pero filtren la realidad, como aquella mañana en la que no recordábamos que teníamos muñeca hinchable a domicilio y logramos que ella, mirando mientras dormíamos, recuperara de su memoria el orgasmo de una voyeur.

jueves, enero 17

Noches de diablos

El Imperio de los vestidos. Ahí trabajo. No hay trabajo y dicen que nada es poco, aunque nos ametralleen con deseos de mucho. El Imperio de los vestidos es un restaurante gourmet de comida japonesa para clientes de Visa oro. El lujo no sabe de lo poco, aunque tiende a desembocar en la nada. 

Ducha y rasurado antes de abrir. Me tumbo después en un tatami y, sobre mi piel desnuda, Nikita va llenándome el pecho de salmón, huevas, atún rojo y lubina. En la boca me coloca lomos de pez globo, venenosos como las flores de París. Wasabi en el ombligo. Soja en el vientre. Más salmón, huevas, atún rojo y lubina en los muslos. Para entonces, ya pienso en ti. Hoy tres altas aejecutivas y sus tres modelos de pago comen, vestidos, los cortes de pescado crudo que disfrazan mi desnudo. No es mal curro. Sirvo como plato con mi cuerpo. Y, mientras tanto, pienso en ti: Eres mi par de alas. El contrapeso que hace de mí mitad ángel, mitad marisco: El mucho de mi poco contra la nada de todo. 


viernes, enero 4

De repente

descubrimos la sobrecogedora belleza de nuestra propia autodestrucción...


...y ahí arrancó el final de todo futuro.