jueves, junio 30

Marina Belmonte

Se llamó durante 91 años Marina Belmonte. Nació en 1912 en un rincón de la sierra de Cazorla, en Jaén, a tiro de piedra del nacimiento del Guadalquivir y rodeada de olivares de aceituna seca y caminos pa' recoger, con las manos llenas vejigas, los garbanzos y espárragos que dejaban los mocitos tras la cosecha. Sabía leer y escribía con una caligrafía muy fina, pero no tuvo noticias de la I Guerra Mundial hasta que su hermano mayor trajo a la casa cuentos de héroes soviéticos y manifiestos contra los señoritos. "Una misa y un cerdo al año, sobra misa y falta marrano", decía cada vez que se hablaba a su lado de religión. Se puso novia con un zapatero que la llevó de feria a Úbeda caminando para montar en una noria. El cuento de los comunistas se hizo de verdad y tuvo, durante un instante, la misma tierra de siempre, para todos y, por supuesto, también para ella. El hermano de las historias rusas fue nombrado comisario, y hasta la dejaron a ella varear en aquella campaña de buena aceituna. Con tres hijos, se perdió la guerra. El hermano perdió su nombre mientras corría hacia Francia cargado con dos maletas de billetes, antes de que el bravo Jaén cayera. Con tres hijos, perdió un marido, encarcelado en el Segura, y perdió la tierra. Sirvió ella y sirvieron sus hijos desde chicos. Caminaba dos días para llevar comida a la prisión entre caminos pa' recoger, con las manos llenas vejigas, los garbanzos y espárragos que dejaban los mocitos tras la cosecha. En los 60 subió a Madrid, con su hijo y su yerno metidos a albañil, con sus dos hijas y su primera nieta, con un marido zapatero, cojo y alcohólico, que alargaba la mano cuando se le alargaban las noches. Lo permitió muy poco, era de genio duro. Pero eran años duros y pronto, de todas formas, enviudó. Ya era la matriarca de las casas bajas. Vivía en la calle 7 bis. Su hija mayor tenía ya la suya en la calle 11. Y cambió la ciudad. Y el mundo, casi. Hasta los 90 años y medio vivió sola. Saliendo a pasear a la fresca y, una vez más, antes de que anocheciera. Contaba batallas, y opinaba sobre el presente. Tenía genio, pero sabía contar chistes viejos con una gracia increíble. Su primer bisnieto fue el primero de la familia en ir a la universidad, y salía en la tele de periodista de esos, que era algo importante, seguro, aunque ella creía que llegaría a presidente. Por lo menos. Le gustaban, con sus ojillos de ratón, los cumpleaños, los santos y la fiestas de navidad, porque eran noches para beber un poco de champán, o cava, pero "ponme un poquillo más, Fernando". Solo en los últimos 6 meses perdió la autonomía y su cabeza regresó al pasado. El martes se cumplieron 8 años de su muerte. Me lo dijo mi abuela como quien cuenta cualquier otra cosa, en el coche, mientras la acercaba a su casa (de la calle 11 de las casas bajas a un piso 11ºC en Palomeras, ha pasado mi abuela -tiene su punto). Y, pensando qué quería escribir antes de terminar el mes, me ha apetecido convocarla y presentarle esto de Internet. Marina Belmonte era mi bisabuela. Me enseñó a jugar al baloncesto con un jersey hecho bola y un barreño. Con unos textos míos, dijo que si era como el poeta ese que mataron (Lorca) y que estudiase para ser alguien y no pasar hambre y ser feliz. Comía, tan menudita y arrugada como era, como una lima, y reía, la cabrona, con una alegría acojonante. Demente, un día de sus últimos meses me hizo apañarme y bajarla a la calle pa' varear la aceituna y recoger, con las manos llenas vejigas, los garbanzos y espárragos que dejaban los mocitos tras la cosecha. Me apetecía nombrarla: Marina Belmonte.

El poema perfecto despide a Juno (o junio, o lo que sea)

El poema perfecto.

Eso leo en Antigua Vamurta.

Merece la pena ponerlo a prueba. Aunque sea sólo por el pequeño instante de placer que conecta el paladar y la región de Wernicke.

Aunque no sea perfecto.



La Pantera (Jardin des Plaintes. París).

Su mirada, cansada de ver pasar
las rejas, ya no retiene nada más.
Cree que el mundo está hecho
de miles de rejas y, más allá, la nada.

Con su caminar blando, pasos flexibles y fuertes,
gira en redondo en un círculo estrecho;
al igual que una danza de fuerzas en torno a un centro
en el que, alerta, reside una voluntad imponente.

Algunas veces, se alza el telón de sus párpados,
mudo. Una imagen viaja hacia dentro,
recorre la calma en tensión de sus miembros
y, cuando cae en su corazón, se funde y desvanece.

Rainier Maria Rilke

miércoles, junio 29

Síntomas de inconsciencia (XIV): Extravagario

Se equivocó Neruda proponiendo la primavera como moneda de cambio:

Yo ofrezco mi contrato indefinido,
la hipoteca al 2,5 de la VPPB,
el coche de segunda mano ya pagado,
la primera cerveza helada del verano,
la declaración de la renta a devolver;

Sí, cambio los años cotizados desde los 16,
los billetes del próximo viaje,
la paga extra que dobla el salario base,
las lincenciaturas y el inglés,
los ahorros del plan de pensiones,
el seguro de vida de por vida,
el sueldo mensual de Nescafé...

Yo cambio mi contrato indefinido,
la primera cerveza helada del verano,
y la primavera última que vivimos,

por que tú me sigas mirando.

Me jode (XVI)

Me jode despertarme y seguir siendo yo, un poco menos tú.

lunes, junio 27

Busto de mujer

A veces me da por pensar que el arte tiene su secreta manera de convencernos para sobrevivir.




Busto de mujer, de Picasso.
Propiedad del museo Van Abbe (Eindhoven, Países Bajos).
Primer Picasso expuesto en Palestina.


El director del museo holandés, Charles Esche, ha dicho esto: "El Picasso vendrá cambiado de su viaje a Ramala. Y esta peripecia formará parte, para siempre, de la historia del cuadro. Es como si creáramos algo nuevo, preservando al mismo tiempo lo que teníamos".


Brinhildr

Ya sé quién eres

























Solo sé hacerlo así: SORAASOR

TODO SE ESCONDE DETRAS
EN EL CENTRO DEL ENUNCIADO MISMO
QUE TRATO DE CONVOCAR
URDIENDO UNA VICTORIA
INOCENTE CON SU DERROTA
ESPERANDO EN EL PATIO DE ATRAS
ROBATE EL CENTRO DEL MISMO ENUNCIADO
ESTE OLVIDO QUE BUSCA RECORDAR




domingo, junio 26

Dialéctica


Tesis: Tu paquete de tabaco.

Antítesis: El mío.

Síntesis: Tres flores de papel, una de ellas doble, en la mesa de tu salón.



Las rosas de papel no son verdad
y queman
lo mismo que una frente arrugada
o una lámina de hielo.
(Gil de Biedma)

...por eso te hago Iris.



Derrota romántica (canción para llamar a la insomne de vuelta)

Quisiera levantar una atalaya
capaz de proteger la certidumbre,
quisiera eliminar toda la herrumbre
que apareció después de la batalla,

seguir tu rastro, vaya donde vaya,
y hallar la fórmula que nos encumbre
al otro lado del frío, la lumbre
donde se confunde amor con metralla.

No puede ser… deseo y realidad
nacieron como fábulas mellizas
sin más concilio que la oscuridad:

Se consumió la guerra, ya no atizas
hogueras con ardor de eternidad
y solo soy de ti nuestras cenizas.



viernes, junio 24

Complejo de Anibal

Y no, no es que la nostalgia de Roma en Vespino me provoque un repentino deseo de acabar con el Imperio (el de Berlusconi) y así, de alguna manera, vengar la afrenta a Dido, mientras cruzo los Alpes entre barritos;

no es que el silencio de los corderos, de tanto no recordar los sueños, se haya hecho realidad y me dé por desear Clarises mientras, al más mínimo despiste, me hago un filetito de corazón humano como elogio psicopático a la belleza;

no, mi complejo de Anibal esta noche remite a otro mito: Cuando parece que el mundo es un bucle y, tras una sucesión de desastres, todo se resuelve, me enciendo un cigarro picadito y me despido del día con un "Me encanta que los planes salgan bien".


miércoles, junio 22

'13 bis'

En esta cama me gusta complacer a los invitados





Vodka... y con burbujas...


¡¡¡NA ZDOROVJE!!!

martes, junio 21

Sanjuanismo o el espíritu pirómano


-¡Tonterías! -replicó Souvarine-. Vuestro Karl Marx no piensa más que en dejar que obren las fuerzas naturales. Nada de política, nada de conspiración, ¿no es verdad? Todo a la luz del día, y sin más objetivo que el aumento de los salarios... ¡Andad al demonio con vuestra revolución, que me hace reír! Prended fuego a las ciudades por los cuatro costados, destruid los pueblos, arrasadlo todo; y cuando no quede nada de ese mundo podrido, quizás nacerá otro que sea mejor.
Germinal, E. Zola.


Empezó a distribuirse empaquetada como cuestión de fe y, ante el éxito del producto, nació un mercado paralelo de trueque sin impuestos sobre el consumo que gravaba los sueños disfuncionales para el sistema. Las ventas cayeron y los publicistas se inventaron al genio de la lámpara: 3x1 y sorteos multimillonarios que pronto parecieron una leyenda urbana más rara de ver que los sueldos para toda la vida de Nescafé. Hubo que ceder al trabajo precario y a los créditos bancarios para reservarla a medio plazo. Hubo que construir identidades ficticias y categorizar a los individuos en pequeños paquetes de tópicos y caracteres con desvío permisible. Terminó retirándose de la circulación argumentando una obsolescencia improductiva. Pero, para entonces, todos estaban encadenados ya al imperativo categórico de un contrato y el correspondiente pago intergeneracional de intereses.

Cuidado, la ESPERANZA ya no está en los escaparates. Sale a la calle una copia alegal que han llamado en marketing INDIGNACIÓN. Nadie sabe si sigue en marcha la fábrica del futuro o si han abierto un ERE y, definitivamente, firmado el concurso de acreedores que adelantó Nietzsche con 'la muerte de (todo-) dios" y sobre el que Fukuyama convenció al consejo de administración. Punto y aparte. Sobretodo, aparte.



...para encender las hogueras de San Juan quemo papel: El País, El Mundo y lo Público (nunca llegué a tener La Razón entre las manos).

lunes, junio 20

LISTA DE PENDIENTES

...y agradecimientos varios



Suena la maqueta que compré a los Black Gardenia en Vancouver al ritmo del tambor de la lavadora. Me falta un whisky, camisa y corbata para sentirme en un salón de Mad Men.

Es lunes con resaca de un laaargo fin de semana y el mercurio comienza a dilatarse anunciando el verano de calores y tintos con vermouth en las terrazas.

Antes de salir de casa -que luego se me olvida- voy a dejar escrita una lista de asuntos por resolver:

1. Despertar después de un mes y medio dormido y recuperar (creo que será en julio...) el camino de la actividad anormal que empecé a escribir, hace ya 4 meses, en este poemario virtual.

2. Buscar por las terrazas a la insomne y volver a saber a qué sabía su gusto.

3. Cortarme el pelo frente al armario abatible de espejos de la casa de mis padres.

4. Desempolvar la Biblia y preparar la asignatura para septiembre, que ya va siendo hora de que me licencie.

5. Comprar un lazo para anudar el tupper de polillas que quiero darle a VALERIA para sus dragones.

6. Fichar en el curro con una sonrisa y con ojeras.

7. Pedir plaza para 'Fundamentos del nihilismo comprometido', con la profesora Lenotschla Smailof, catedrática de sicalipsis en la Universidad de Guadalanada.

8. Superar la economía de subsistencia y, si no llega la autarquía, echar a suertes si regalo mi pasta en el Mercadona o en el Carrefour.

9. Darle un beso de 'hasta-luego' a la almohada.

9 bis. Llamarte.

10. Re-conocer el círculo y agradecerle a HILIA su regreso por esta cama y las entradas que sube en su rincón.

11. Comprometerme a que estos dos palos sean el número límite de mis cigarros diarios.

12. Plantar docena y media de planes de fin de semana para el verano.

13. Buscar a la suerte e invitarla a un gin-tonic.

14. Arañar a la pantera mientras se bebe mis cuchillos.

15. Encender una noche la sonrisa de MariLight y regalarle una coplilla pa' bailar en feria.

16. Quitarme el sombrero delante de WILHELM.

17. Aprender cocina creativa en un curso rápido de audio por casette, para sacarle partido a los cuatro náufragos que sobreviven en mi nevera vacía, al tiempo que voy reduciendo la montaña de plancha que algún alpinista aún sigue tratando de encumbrar en el salón.

18. Pillar hielos en la gasolinera y pillarme, por capricho, un calipo de lima limón.

19. Dormir cinco minutitos más.

20. Citarme en el punto medio de su pensamiento bipolar, e invitar a una ronda de carcajadas a IMILCE (gracias por venir a esta habitación).

20 bis. Aclarar la voz y presentar con 'blues-man-look' en algún tugurio de la ciudad a La Lady Moriarty's Band', la música que hacen los tacones de la amante de la mayor mente criminal.

21. Celebrar los 21 de AINA, convencerla para que haga un par de asignaturas de Literatura en Madrid y que se traiga una botella llena de arena con algún verso en mallorquín.

22. Proponer un remake de los dos patitos devorándose en un colchón de sudor.

23. Contarle a ZO la sed de infierno que se me ha subido a la cabeza desde que leí su pieza. Pedirle un directo a las costillas y, en papel de regalo, un knock out en el décimo tercer asalto.

24. Una noche de motel en Gijón.

25. Dar un braguetazo para llevar a mi gente al punto del planeta que todos decidamos en asamblea de borrachos sobre un mapamundi de 1872.

26. Asumir que la relación entre el Civic y yo empieza a deteriorarse por sus constantes caprichos y esa manía de lavarse solo con la lluvia torrencial.

27. Encerrarme con Sergio y un salteado de setas en un jardín con carteles de 'No molestar'

28. Brindar con Andrés Ramos por la inconsciencia de haberse marcado como seguidor (un placer, caballero).

29. Escribir esta noche la discusión sobre sexo que tuve la otra noche con Culler y Apollinaire.

30. Volar a mi bola y volver a caer como hacen los buenos '3'.

31. Ser cuatro frente al espejo otra vez, y no descansar hasta que duermas conmigo.

viernes, junio 17

Me jode (XV)

Me jode despertarme y descubrirme cierto gesto cariñoso y condescendiente con el montón de ropa sucia que vela mis sueño junto a la cama...

...le he visto crecer desde el primer calcetín arrinconado, pero sé que durante esta mañana, cuando ya casi me corta el paso de camino al pasillo, su acogedora silueta se despedirá camino de la lavadora.

Para un hombre que vive solo y se disfraza de su propia mascota, un montón de ropa arrugada junto a la cama no es descuido ni mugre ni desidia, es una de esas fieles y entrañables, viejas compañías.

martes, junio 14

"Cuando un hombre no tiene la vida limpia, le conviene creer que la verdad no existe"

Mentir es una forma de sobrevivir.

Una mentira justificada es aquella que se compromete de verdad.

Y solo el compromiso vale la vida de un hombre.

Síntomas de inconsciencia (XIII)

Podría decir que tengo algo que escribir. Y hasta podría escribirlo. Podría también comerme las 15 colillas que se acumulan sin dejar ver siquiera la ceniza ni mucho menos el fondo del cenicero, como terapia de shock para dejar de fumar, y de paso vomitar y hacerme un lavado de estómago al tiempo que examino el estrés de mi esófago y pongo perdido el suelo del salón. Podría servirme una copa y sonreír antes de dormir o vaciar directamente la botella y dejar para pasado mañana el mañana. Podría hacer una llamada. Se me ocurren varias personas decentes a las que molestar, alguna vena que pinchar y saliva en la que gastar el dinero que no tengo. Podría evitar esta semana.

Pero voy a dormir. Que soy Dormido.

Y no un putero, ni espero picarme hasta la jubilación, ni me gusta molestar a la gente que quiero para llenar un estertor, ni he perdido el control sobre mi alcoholismo, ni pienso dejar de fumar, ni esto es un escrito, ni, de lejos, me planteo llamarme escritor.

Así que voy a dormir,
te espero,

...hasta entonces, disculpa si no despierto.

lunes, junio 13

Cierre aphrodisiaco: He vuelto

Quizá la historia universal es la historia de unas cuantas metáforas.
(Jorge Luis Borges, La esfera de Pascal)



Acaba su mayo después de un paréntesis sin relojes envuelto en papel de simulacro. Mañana, con retraso, empieza junio. Mañana comienza el ensayo de una etapa nueva que volverá a girar en torno a Ella: su vida.

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A los 18 años compró unas zapatillas de rebajas, de suela fina y cuero artificial; unas Converse negras que se ajustaban a su pie como un calcetín; el único calzado con el que siempre se sintió descalzo.

A los 18 años creó una familia de soñadores en un mes de interrail, arropado entre sus Converse y disparando al cielo las balas de fogueo que daban por iniciada la carrera de su primera juventud:

Francia, Bélgica, Holanda, Turquía, Francia bis, Italia, Suiza, Túnez, Escocia, Portugal, México, de nuevo Italia, República Checa, China, Argentina, de nuevo México, Austria, Canadá, Marruecos, Perú, Italia una vez más, Estados Unidos... desde los 18 años, ese par de zapatillas (acumulando agujeros y remates de hilo, cambiando cordones y sufriendo empedrados, charcos y acantilados) llevaron por su camino al niño que durante una década nunca dejó de ser niño y nunca quiso dejar de viajar con el macuto, entre su casa y la novedad, por los mil rincones del mundo que siempre quiso explorar...

Y ha vuelto a sentir los 18. A vivir la ingenuidad del libertinaje sin temores ni pesares, bañado en caballitos y encharcado en ese cariño que solo es capaz de engendrar la temeridad del que no tiene miedo a nada: el niño que saca a bailar a Campanilla, 20 centímetros por encima del suelo, sin prisas ni cadenas de tiempo, con los polvos mágicos que concede el alcohol, el desafío al futuro y la inconsciencia del presente: Creando una familia nueva.

Ha vuelto a saber lo que saben los que lo saben todo sin saber nada, saboreando sin nombres lo que es y lo que en torno suyo baila.

Ha vuelto a tener 18, una década después, en un rincón olvidado, frente a otro océano, para el final de la carrera. Sus Converse cuelgan ahora de un cable gritándole al mundo en una imagen muda cómo caminó sobre su propia cabeza allí donde voló sin caer, mientras aguantaron las fuerzas: Le da el relevo a su pequeño gran dios, le dice adiós a lo que fue y regresa descalzo para firmar una casa, reconstruir su paisaje y abrir tus ventanas.

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Ha vuelto. Emerge de la espuma junio en una nueva orilla. Con nuevas zapatillas, con nuevas fuerzas, dispuesto a romper cristales, a llenar de sentido la nada y meterse dentro de ti hasta ser tú para volver a saber lo que saben quienes lo saben todo sin nombrar nada: TOKKOTAI.

Silban las balas.

Comienza una nueva carrera.

Comienza en las cicatrices de tu espalda...

...y nunca se acaba.


He vuelto.