21 junio, 2011

Sanjuanismo o el espíritu pirómano


-¡Tonterías! -replicó Souvarine-. Vuestro Karl Marx no piensa más que en dejar que obren las fuerzas naturales. Nada de política, nada de conspiración, ¿no es verdad? Todo a la luz del día, y sin más objetivo que el aumento de los salarios... ¡Andad al demonio con vuestra revolución, que me hace reír! Prended fuego a las ciudades por los cuatro costados, destruid los pueblos, arrasadlo todo; y cuando no quede nada de ese mundo podrido, quizás nacerá otro que sea mejor.
Germinal, E. Zola.


Empezó a distribuirse empaquetada como cuestión de fe y, ante el éxito del producto, nació un mercado paralelo de trueque sin impuestos sobre el consumo que gravaba los sueños disfuncionales para el sistema. Las ventas cayeron y los publicistas se inventaron al genio de la lámpara: 3x1 y sorteos multimillonarios que pronto parecieron una leyenda urbana más rara de ver que los sueldos para toda la vida de Nescafé. Hubo que ceder al trabajo precario y a los créditos bancarios para reservarla a medio plazo. Hubo que construir identidades ficticias y categorizar a los individuos en pequeños paquetes de tópicos y caracteres con desvío permisible. Terminó retirándose de la circulación argumentando una obsolescencia improductiva. Pero, para entonces, todos estaban encadenados ya al imperativo categórico de un contrato y el correspondiente pago intergeneracional de intereses.

Cuidado, la ESPERANZA ya no está en los escaparates. Sale a la calle una copia alegal que han llamado en marketing INDIGNACIÓN. Nadie sabe si sigue en marcha la fábrica del futuro o si han abierto un ERE y, definitivamente, firmado el concurso de acreedores que adelantó Nietzsche con 'la muerte de (todo-) dios" y sobre el que Fukuyama convenció al consejo de administración. Punto y aparte. Sobretodo, aparte.



...para encender las hogueras de San Juan quemo papel: El País, El Mundo y lo Público (nunca llegué a tener La Razón entre las manos).

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