lunes, julio 30

Castilleando

Le dije, "¿A que te caso en un castillo, morena...?"


"...porque no hay más nobleza que la honestidad de tus maneras", seguí, "porque no hay misterio mayor que tus ojos de pantera, porque quiero dar tributo de por vida a tus caderas, porque son tus pechos sillares de ilustre cantera..."

"Calla, DORMIDO, espera," dijo entonces ella, "cásame donde quieras, en un castillo o sobre una única piedra: Yo ya sé que eres mi rey y yo tu reina".

"Si es que... ¡¡¡que te comía entera!! Esa es nuestra primavera, morena... Aysss... ¡¡y lo que nos queda!!: Que sepa la blogosfera que son los girasoles nuestra riqueza; que esos chopos son nuestra guardia armera; la ley, la que el firmamento entienda con sus soles y tormentas; que sepan que hacemos, piel con piel, cada día una guerra nueva; que tenemos la alacena llena de los únicos víveres que alimentan: tus besos, reina arriaca, tus besos..."

"¡Que somos ricos!, ¡¡como acto de amor resistimos, y amaremos como acto de resistencia!!"



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