martes, octubre 4

Carta a Francia

Carta a Francia, Fernando Delgadillo




Voy a romper las reglas. El mundo me lo permite porque hace ya más de 14 días que se esfumó la imposición de la duda: Ella sigue regalándose desnuda y ha elegido quedarse un rato, milagrosamente para mí...

Rompo el esquema y olvido para otra jornada evitar menciones personales.

Porque la noche es clara en Madrid y sé que Clara vive rápido sus ganas de vivir, al otro lado de la frontera sin necesidad de trincheras y bebiendo horas a carcajadas, como una madmoiselle capaz de esquivar las balas con un movimiento de cadera y la convicción de que siempre es primavera allá donde pisan sus pasos y su risa: Una sirena empapada de vino picado jugaba con su I-phone uno de esos días de 30 horas del mes de marzo, en un salón hoy familiar, junto a la pantera, la cazallera y éste jaguar al que se le cae el culo al suelo cuando ve las estadísticas de su juego y comprueba que alguien lee estas líneas desde un Mac con wi-fi francés...

¡Vamos ingeniera!, cómete a los vecinos y cómete la distancia, no dejes de lucir esa elegancia de mujer feliz y -¡un besazo!- te esperamos, cuando toque, y te nombro, sin rubores, porque nombrarte es acercarte y la pantera y yo sabemos que no puedes andar lejos, que aún no estando, andas siempre por aquí...

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