miércoles, diciembre 31

Salmo

Por tu palabra se amoradaron los cielos,
por el aliento tuyo, se alzó el ejército de mis dedos contra el beso no dado.

Por tu labio, morena, fue la guerra,
por el sudor y los zarpazos, llenarónse de gemidos los océanos

y en ti, cántaro encarnado y trino,
cavó nuestras trincheras la saliva
por defender la utopía de una redención.


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